viernes, 28 de febrero de 2014

Holografica mañana





Por primera vez en toda la semana, conseguí despertarme antes de que me sonara el reloj en lugar de diez, o hasta veinte minutos después, como suele sucedes. Quizá es que alguna voz del pasado, entre sueños, consiguiera despertarme y hacerme derramarme fuera de la cama, en estado líquido, para luego ir solidificándome lentamente, mientras contemplo distraídamente  desde la ventana el nublado día.

Esa mañana, me hice consciente, no se por que, pero lo hice, de los cachos de mi mismo que he ido dejando desperdigados por ahí.

Como un holograma, si, eso, un etéreo holograma, sin saber si era sólido, o sólo una proyección incorpórea, con lo que me daba ganas de abordar a alguien en plena calle y tocarle, para resolver la duda, y obtener la certeza de ser sólido.

Una mañana en la que no sabía discernir bien si era una persona real, o tan sólo un personaje de ficción, un periódo de tiempo en el que precisaba de alguien que creyera en mi, en la realidad de mi existencia, como los antiguos dioses, que sólo existían porque los humanos creían en ellos.

Un holograma que temía que el proyector que sustenta su tridimensional imagen, se quede sin pilas, batería, o la fuente de energía que lo alimenta, y caiga en la inexistencia.

Moviéndome en otra frecuencia en la que sólo estoy yo, en un ambiente lisérgico y rodeado de una sensación de irrealidad de gran espesura.

Pero la realidad se ocupó de ponerme en mi sitio enseguida, bajo la forma de una ráfaga de aire que se introdujo por la ventana abierta, y haciendo que una chispa de la brasa del cigarrillo que me estaba fumando me entrase en el ojo.

Si, confirmado definitivamente, nada de hologramas. Era sólido, y el ojo me dolía de la hostia. Resuelta la duda, un café, o los que caigan,  y a funcionar.

jueves, 27 de febrero de 2014

Reto ¡Yo escribo! 8- ¿Qué autoras y autores recomendarías?




El último escalón del reto de Eleazar. Una pena, pues le estaba cogiendo gusto. Esta vez toca, como cierre estelar, descubrir los autores predilectos de cada uno. Como si sólo pudiera escogerse uno


Los autores, creadores de mundos, de vidas,. muchos de ellos capaces de hacerte sumergir entre las páginas de sus obras como en tu propia vida.

Aunque algunos ya no estén entre los vivos, su propia mano tuvo la virtud de inmortalizarlos a través del mensaje que transmitían mediante los libros que publicaron, y que son ya parte integrante de nuestras vidas. Algunos sabemos explicarnos mejor a nosotros mismos, gracias a esta eternas joyas, que se nos metieron en el cuerpo y en la mente.

Casi siempre que me es posible, ando con las narices metidas en algún libro. No tengo un género predefinido, pues salto de las biografías a la novela negra, la literatura fantástica, y, por que no, curioseo de cuando en cuando en la novela romántica, sin dejar de hojear poesía, con sus reconfortantes efectos.

Muchos autores han pasado por mis manos, reenergizandome con sus letras. Hubo muchas obras que recuerdo agradablemente. La guerra de los botones, de Louis Pergaud, Extraviados, de Frederick Tristan, y tantas y tantas otras, no alcanzaría a nombrarlas a todas.

Si tuviera que seleccionar alguna obra clásica, desde luego no lo tendría nada fácil, pero creo que hay tres que podría decir que son de mis lecturas preferidas por su desafío ante la estructura clásica de la novela. Me estoy refiriendo a El almuerzo desnudo de Burroughs, En la carretera, de Kerouac, y Rayuela, de Cortázar, los cuales recomiendo, pues ofrecen una lectura desde un ángulo poco convencional, y que expresan vívidamente lo que el corazón humano quiere, con sus vicios y virtudes. Pero que diga esto no desmerece al resto de obras y escritores. Últimamente, tras tantos autores europeos y americanos, la curiosidad me ha llevado a zambullirme en la literatura japonesa, en la que he descubierto con placer, otro modo de hacer literatura , y de disfrutarla. Murakami, el máximo exponente, es a veces un poco angustiante con respecto a sus personajes, pero no puedes aportar la vista de sus páginas. Lo mismo sucede con otros autores como Kyoichi Katayama, Hiromi Kawakami, Banana Yoshimoto, Yasunari kawabata, Kazushige Abe, y muchos otros por descubrir.

Los libros no son mi única lectura. Desde que conozco los blogs, que es para mi ya literatura de calidad y de pleno derecho, tanto como el papel impreso, he descubierto a una multitud de autores, cuya brillantez en sus letras es capaz de rivalizar con los clásicos y los superventas del mercado editorial. Hay tantos creadores geniales en los blogs, que el alma estalla de gozo ante la inmensidad de la blogosfera. Los blogueros son los nuevos creadores que mantienen encendida la llama literaria, motivo por el que se les da las gracias, y desde aquí se les aplaude su labor, labor que hace que la fría red tecnológica sea más humana, y tenga alma y corazón.

miércoles, 26 de febrero de 2014

L.A night suite





Amorfos charcos en el suelo devolviendo el distorsionado reflejo de los numerosos transeúntes en una semisilenciosa y calurosa noche.

Fantasmagóricas luces de inexistentes colores, como iluminación decadente en la oscuridad nocturna.

Noctámbulos irreductibles dirigiéndose a su retiro, para reposar su etílica y psicoactiva carga. Yacientes humanos gimiendo y roncando en diferentes puntos, con su sonido apenas amortiguado por las delgadas paredes interiores.

Algunos, desde sus lechos, sin poder dormir, oyen sonidos imperceptibles durante el día. No son ruidos propios de ninguna persona, no vienen del interior de los edificios en los que a menudo se hacinan. Ese sonido viene del exterior, de las calles, es la misma ciudad, cobrando vida en lo hondo de la noche. En su propia lengua, llama a los habitantes de la misma para que salgan a reunirse con ella, para que jueguen y la recorran, para que lloren y sangren por ella.

Les llama, L.A quiere su tributo, ser contemplada y admirada, recorrida, abriendo sus rincones desconocidos. Hace guiños cómplices por medio de las farolas y los neones, reflejándolos en los cristales de los escaparates.

L.A quiere que vean su yo más íntimo, que sean sus profetas en los callejones, quiere que se enamoren de ella, relacionarse íntimamente. Por ese motivo, todas las noches emite su cántico de cortejo, dispuesta a enseñar todas sus intimidades, sin tabúes, para ser deseada, comprendida, y amada con ardor y sin contención.

Una vez que se oye el cántico, ya nada es lo mismo, nunca  pueden volver a resistírsele, y se sustraen  a el. Cuando lo oyen, sus vidas se transforman allí, comienzan a verla de un modo completamente nuevo, e inician una tórrida relación con ella, sin condiciones. A cambio, ella, L.A, les protege y les susurra suave, pero provocativamente, sus secretos más sonrojantes.

Quien puede resistirse a la fogosa ciudad nocturna, por tan sólo unas míseras horas de sueño?

lunes, 24 de febrero de 2014

El mundo de Diego






El último underground vivo. El eterno poeta frustrado que aún persigue la belleza en un feo mundo. El que el amor no pudo salvar de su existencia en una cortante vida. El hombre fuera de su tiempo, con un mundo propio y vivo. un peculiar y excéntrico personaje.

Aquellos quienes lo conocían, se sorprendían aún de verlo reir. A menudo su estado de ánimo era un lugar intermedio entre la ira y el humor. Con sus gracias punzantes, Diego sabía que tenia el tiempo a favor y en contra a la vez, con el hoy sobrado de horas, y el tiempo total reduciéndosele cruelmente.

Su edad era un enigma, aunque parecía tener unos 40 más o menos, con una  estética que conducía a pensar que era una especie de motorista de los viejos tiempos, con su pelo largo y barba de color castaño, todo en el parecía provenir de décadas atrás, y de un lugar misterioso. Con la ropa arrugada y a su aire, se le podía ver con rostro pensativo, con su mente fijada a algún momento indeterminado de la eternidad, que no era el momento presente, quizá pensando en una época en la que la tierra era nueva, y aún no había sido degradada por la acción del ser humano.

Cuando hablaba con alguien, en ocasiones sus ojos  grises centelleaban con un fugaz brillo, una especie de tristeza en la mirada, que buscaba incesantemente algo que la apagase, un algo que aún no había encontrado, y que quizá sencillamente no existía, atrapado en un caótico revoltijo de pensamientos. Especialista en quemar puentes, y emprenderla a hostias con la impracticable vida de los últimos tiempos.

A Diego, como a muchos otros, la vida le había ametrallado, pero en su caso de un modo particular, y no quería dejar ver nunca el rastro de los balazos recibidos. No revelaba mucho acerca de sus anhelos. A menudo incurría en obstinados silencios, que con cierta atención, tenían un significado propio, en una especie de atávico lenguaje secreto y silencioso.

Se sabía que anteriormente había trabajado para el estado, pero que un día, dejó sin más, siendo el quizá el único que recordase los verdaderos motivos de su marcha. Se fue, vendió su casa, y tomo un camino, lanzándose tras algo.

En muchas ocasiones era verdaderamente irritante y muy poco comunicativo, por lo que rara vez encontraba quien quisiera acompañarlo en su camino.

"Soy negro y estoy orgulloso !", decía más de una vez, pues se sabía que subsistía como negro literario, ya que no le era posible vivir de su poesía irreverente, aunque seguía intentándolo publicando en revistas y fanzines. Era ya el último bastión contracultural, especialmente comparado con el resto de la sociedad actual. Sociedad que el siempre indicaba que se deslizaba al declive total, se caía rápidamente. Lo decía claramente, que todo a su alrededor se estaba hundiendo en el barro, aunque la mayoría se comportaba como si nada ocurriese, fabricando vanos planes a largo plazo, que jamás podrían realizarse.

Huía frecuentemente de esta realidad, ayudandose del alcohol. Trasegaba cerveza sin piedad, desplazandose de este mundo al suyo propio con rapidez y en profundidad, era su combustible para viajar entre mundos.

Podía ser encantador, las escasas ocasiones en las que le apetecía serlo, impertinente, o exasperante en extremo, con su repentina risa sin explicación posterior, cuyo verdadero significado quedaba en suspenso.

Con su errático caminar, podía vérsele atravesar las calles, en una ocasión incluso con heridas y moratones aquella vez que se tiró de un coche en marcha, sólo por experimentar lo que se sentía, sin más razón que su propia apetencia.

Su modo de vida era reiteradamente criticado por sus conocidos. Casi siempre abstraído, excepto cuando perdía la paciencia y se negaba escuchar cualquier voz que no fuese la suya, porque el tenía algo que expresar que iba más allá de las conversaciones-fórmula. Le irritaba que alguien le abordase con un tema banal.
 
Basaba su vivir en el ser, en lugar del parecer, por lo que vivía con lo justo en su pequeño piso alquilado, que contenía lo mínimo para llevar adelante una vida digna de un ser humano, pero sin ningún objeto superfluo  de los que todos acumula en sus casa. Procuraba utilizar la mínima energía para vivir, no sólo por ahorro, también por costumbre, nada de ordenadores ni teléfonos fijos ni móviles, vivía como en los 60-70, ni siquiera tenía televisor, sólo una pequeña radio, con casi tantos años de existencia como el mismo. Los mínimo electrodomésticos para la supervivencia urbana, lavadora, cocina y nevera, nada más. El único lujo que se permitía era un viejo tocadiscos en el que escuchaba vinilos de décadas pasadas, preferentemente álbumes de psicodelia, y viejos hitos del jazz.

A veces ocurría que simplemente desaparecía, durante semanas. Nadie sabía adonde iba ni de que manera, pues no tenía coche propio. Se iba, sin más, y de igual forma reaparecía como si nada. Nadie supo nunca la respuesta, a pesar de los esfuerzos por sonsacarle.

Quizá fuese simplemente por sacudirse de encima algo de la melancolía que la ciudad le generaba. Tenía una relación de amor-odio con aquel lugar. Había nacido allí, pero no estaba del todo cómodo, esa ciudad contenía cosas que le disgustaban e inquietaban. Para el. aquel lugar era sólo un pequeño ejemplo del todo que se sumía en un profundo abismo, dejando sólo la nada, aquello contra lo que el luchaba.

Tras una de sus desapariciones instantáneas, ya no se le volvió a ver. Quizá es que hubiese cedido finalmente a la desazón que la ciudad le producía, y vivía ahora en otro lugar, lejos de allí. O puede que se hubiera esfumado en una de sus frecuentes ensoñaciones, tragado por su propio mundo, el que el había creado, un mundo a su medida, mucho menos hiriente que aquel en el que le había tocado vivir, el que todos compartimos.

viernes, 21 de febrero de 2014

Destellos en el parque







Salió de su pequeño cubículo, en el que se había despertado casi sin energías ese domingo de mañana. La mordiente ciudad estaba semidesierta, probablemente muchos de sus habitantes, debido a la tormenta etílica de la noche anterior, estarían padeciendo en la intimidad esa doliente desgracia denominada resaca.

Vagó sin un rumbo. No tenía demasiadas ganas de encerrarse en un local, quería disfrutar del sol y el aire, respirar. Recorrió las calles de la ciudad durante una media hora, encontrando ofensiva la cantidad de edificios y construcciones eficientes, pero sin alma ni vida. Semejante entorno le intranquilizaba. Dirigió sus pasos hacia el parque, sin pensarlo, de forma instintiva, como si su cuerpo supiera hacia donde ir, sin tener que consultarlo con el cerebro.

Tardo muy poco en llegar al parque, el pulmón que oxigenaba a la ciudad. Aquel parque, tenía varias entradas, y muchos caminitos y senderos, por entre las enormes zonas de hierba y árboles. Para ella, aquellos caminos eran como una metáfora de la propia vida, con varios itinerarios a elegir, con diversas salidas y resultados.

Pasó por entre un nutrido de viejos árboles, cuya visión destapó los recuerdos de todas las visitas anteriores. Se detuvo en el estanque, apoyada en la barandilla, contemplando los destellos del sol en el agua, mientras los patos nadaban alegremente. Los destellos tenían un efecto hipnótico en ella, podía quedarse allí durante todo el día. Dejó volar la mente hacia atrás en el tiempo, recordando los días de sonrisas infantiles en aquel lugar, que hacía mucho que no visitaba. Evocó el tacto de la arena, el olor a hierba recién cortada, y el rítmico sonido de los columpios al balancearse.

Se dejó invadir por un incontable cúmulo de sensaciones que no acertaba a identificar, pero que eran positivas. El sol bañaba su cuerpo con su cálida luz, devolviéndole las energías que había perdido al principio de aquel día. Respirando un aire de total pureza, sintió recargarse, sin dejar de contemplar los destellos del agua del estanque. En ese momento decidió pasar la mañana allí. Se compraría una revista y algo para comer, y disfrutaría sentada en un banco de la pequeña parcela de la naturaleza que se encontraba allí, acariciada por la brisa e iluminada por el sol. Ese mágico lugar que tanto bien le hacía, le había hecho siempre, con sus prodigiosos destellos, lugar en el que se prometió a si misma que volvería más a menudo, para abrazar al calidez de sus ayeres, y despojarse del vertiginoso ritmo del presente, reconciliandose con su propio espíritu, con el que había estado en conflicto.

jueves, 20 de febrero de 2014

Liberación-2







Terminaba la jornada de aquel día, sin apenas clientes ya. Los que habían venido antes, ya lo habían hecho con su compra decidida desde casa, sabían exactamente lo que querían, y no daban problemas. Nico sonrió al pensar en  la chica del Iphone, recordando  que los Iphones no tenían tarjeta de memoria, sólo funcionaban con la memoria interna, por la que la sonrisa se transformó en discreta risa al imaginarla estrellando el móvil contra el suelo, para buscar una tarjeta que no encontraría.

Alrededor de la una, Sergio, su jefe, emergió de la trastienda, de hacer sus cosas. En la trastienda, tenían algunos ordenadores propios, y otros que los clientes llevaban, para que les cambiaran el sistema operativo. Era habitual allí que se hiciera eso, puesto que tenían un servicio gratuito de migración de Windows a Linux para clientes, además de rootear dispositivos Android, lo que era legal si no se cobraba por ello. Allí lo hacían como reclamo para captar nuevos clientes.

Sergio miró su reloj y se dirigió a Nico:

-La una y cinco ya, hora de irse a casita, no te parece?

-Si, ya no hay nada más que hacer hasta por la tarde.

Sergio era su jefe, pero casi se podía decir que su socio. Nico había puesto todo su empeño en que el negocio fuera bien, y seguía haciéndolo, como si fuese suyo. Además, tenían casi la misma edad, lo que facilitaba la confianza entre los dos, creando un buen ambiente, y haciendo que todo marchara bien.

Nico se fue a casa, a comer, y a sentarse un poco en el sofá, estar un ratito ahí tirado le sentaba bien, mientras consultaba el correo. Pensó en si el golpe del día anterior le había soltado algún tornillo, se sentía algo distinto, quizá menos comprimido. Pero si había sido el golpe o no, no importaba mucho en realidad,puesto que no se estaba volviendo loco ni nada por el estilo. En realidad, se estaba volviendo cuerdo. Lo demencial, pensaba, había sido todo lo anterior, callar o dirigir palabras amables ante bravuconas tonterías a las que estaba expuesto todo el tiempo. Mejor así, hasta la fecha, no le había reportado nada especialmente positivo el ser educado. Solo le había servido para ir consumiéndose poco a poco  en sus cortesías y silencios, como un cigarrillo que se fuma el viento. Decidió que iba a seguir adentrándose por ese nuevo camino, que no podría ser peor que todo lo vivido. Con esos pensamientos, se fue quedando dormido en el sofá, con el móvil en la mano.

Se despertó  una media hora después. Además del móvil, tenía la tele encendida, con los concursantes de Saber y Ganar esforzándose por no quedarse atrás en la competición cultural que disputaban, que pena que en el día a día fuese todo lo contrario, se dijo a si mismo.

Se levantó, y se fue a tomar un café para despertarse del todo, antes de ir a trabajar a la tienda, para lo que quedaba casi una hora. Una dosis de cafeína, le animaría la tarde.

A esa hora, no había demasiada gente en aquel bar, con lo que podría tomar el café sentado tranquilamente en una mesa, en lugar de tener que hacerlo de pie en la barra. Mucho mejor, ya tendría horas para estar de pie.

Era el Imperial, una cafetería de barrio, con un pretencioso nombre. Un local no demasiado grande, y con una barra de madera. Era uno de aquellos lugares, en los que como tantos otros, sólo se llenaba por completo para los partidos de fútbol y poco más.

La camarera de ese mes, puesto que todos los meses parecían cambiar, tenía gesto entre aburrido y enfurruñado. Se notaba que no deseaba trabajar en aquel lugar, pero la necesidad obligaba.

Se sentó a la mesa con el café y el periódico, para hojearlo, y pasar un rato a solas consigo mismo, y con tranquilidad. Habían pasado apenas cinco minutos, cuando una voz interrumpió su inmersión en la prensa del día:

-Nico!

Esa voz... le resultaba conocida, desafortunadamente conocida. Era Igor, un pelmazo, un triste personaje fuera de la realidad que se dedicaba a contar sus penurias a todo dios. Algunos incluso le instaban a ello, lo que no era el caso de Nico. Igor siempre andaba tirando piedras en su propio tejado en un estúpido empeño de dedicarse a cosas para las que no servía. Como algunos burlonamente le alababan y animaban, Igor había acabado creyendo ser un gran artista polifacético. La realidad no podía ser más opuesta. Su aspecto no le ayudaba demasiado, con un pelo apelmazado y duro, igual que el de algunas razas de perros. El color de sus ojos no se distinguía bien, difuminados por  una mirada demente, y con un rostro aderezado con una perenne sonrisa bovina, como si estuviera fumado las 24 horas del día. Para rematar una perilla de chivo, larga y despeinada, apuntando en varias direcciones a la vez, toda una caricatura del ser humano.

Su personalidad, era la de un reprimido infantiloide, atributo que no inspiraba confianza, y menos cuando abordaba a alguna chica, que huían de el como de la peste, intuían que bajo su patética máscara, ocultaba un maniaco sexual en potencia, lo que hacía de Igor un onanista recalcitrante. Para el consuelo de Nico, al menos, ese día, no iba en chandal, como era costumbre en el, lo que le confería un aspecto de yonqui terminal.

-Nico, que tal va todo?- insistió Igor

Nico no pudo escaquearse y se giró, mirándole directamente, y maldiciendo mentalmente al plasta cabrón aquel.

-Pues nada, Igorcete, aquí tomando un café antes de ir a currar, como puedes ver.

-Ah, pues yo estoy metido en nuevos proyectos, que....

Ya estaba, otra vez, con el puto rollo de siempre, y eso que Nico, no le había preguntado ni que tal estaba, para evitarse el repertorio del cretino aquel. No tenía ganas de aguantarle un coñazo de media hora, y luego entrar a trabajar, y aguantar a algún cliente quisquilloso, de modo que lo frenó en seco:

-Oye, perdona que te interrumpa, pero cállate de una puta vez con esa mierda, tengo un proyecto espectacular para ti.

-Ah, si?... Cual? Dime, dime...

-El proyecto se llama buscar un trabajo para el que valgas, como camarero o albañil, ya que aunque te digan que eres bueno en lo que ahora haces, para descojonarse de ti, por supuesto, la verdad es que eres malo de cojones, tio. No tienes ningún talento para esas cosas, lo que escribes da ganas de vomitar, hasta un bebé lo haría mejor.

-Eh, no seas cabrón, de momento sigo adelante en...

-Ya se que sigues con eso, pero porque no cobras, porque lo que tu haces no vale un duro. Piensate bien si seguir así, porque ya pasas de los 30, y laboralmente estás de mierda hasta el cuello. Eres como un opositor a la indigencia con grandes posibilidades de obtener plaza. Como te digo, yo en tu lugar me lo pensaría muy bien antes de seguir haciendo memeces. Y me voy, que tengo trabajo que hacer, adiós, majete!

Nico lo dejó, sin esperar respuesta, tras liquidar el café de un trago, y dejando a Igor lloriqueando o rabiando, lo que le diera la gana, pues sabía que tenía razón en lo que le decía. Y además, estaba ya hasta los cojones de tener que contenerse, y dedicar palabras educadas a gilipollas que iban por ahí avasallando sin saber hacer la o con un canuto, capullos redomados que cavaban su propia tumba y encima querían ser aplaudidos públicamente por ello.

Al llegar a la tienda, sin saber bien por que razón, le entraron ganas de encontrarse con el próximo mongólico  al que fustigar con su lengua, pues experimentaba un indescriptible placer con ello. Ese día, para Nico, comenzó oficialmente su guerrilla privada. Volvió a reír ante la idea.

miércoles, 19 de febrero de 2014

Gracias



Acabo de recibir la nominación, con mayúscula sorpresa, por parte de Sandra Bar, del blog Otra fachada de Rumanía, http://rumaniadiferente.blogspot.com.es/, el cual es un excelente trabajo por su parte para dar a conocer Rumanía al público de habla hispana, por lo que desde aquí le felicito por ello, a la vez que le agradezco inmensamente su valoración sobre este caótico blog. Pero vamos a los que nos ocupa, que como siempre, me distraigo. No olvidéis posar la vista en el blog de Sandra, contiene verdaderas maravillas!


El Liebster, tiene una serie de normas, que seguir si es posible, son las siguientes:

1.- Agradecer el premio y nombrar a la persona que te lo concedió.
2.- Responder a las 11 preguntas que te formula esa persona.
3.- Por tu parte, conceder el premio a 11 blogs que te gusten (tienen que tener menos de 200 seguidores).
4.- Redactar 11 preguntas a las que deberán responder tus premiados.
5.- Informar del premio otorgado a los blogs que tú has premiado.
6.- Visitar el blog de los que han sido premiados contigo.

Ahora, mis respuestas alas preguntas que me hizo Sandra, eligiendo que sean las mismas para los ganadores que voy a nombrar.

¿Qué crees que es lo más importante en tu blog?
Ahí me has pillado. Hay algo realmente importante en mi blog? No sabria decirlo. Quizá para los que lo lean tenga interés algo de la perspectiva, a veces insensata, que plasmo en las ocurrencias que escribo aqui.

¿Cúal es tu color favorito y el que más detestas?
El que más prefiero, el rojo, tiene algo que me atrae. No odio ninguno, pero el blanco no me entusiasma demasiado.

 ¿Si pudieras tener un superpoder, cuál sería?
Creo que el de la invulnerabilidad estaría bien, es beneficioso para uno mismo, y no es perjudicial para los demás.

¿Gandalf ó Merlín?
Gandalf, que me resulta más conocido

¿Crees en algún dios?
     No

 ¿Qué lugar ficticio te gustaría visitar?
  Wakanda, un paraíso natural, y la vez tecnológico en el continente africano. Misterio emoción y suspense.

¿Qué es lo que cambiarías en el mundo para que fuera mejor?
 Cortaría de raíz todo abuso de poder, con eso empezarían a rodar las cosas para ir cambiando a mejor, o eso creo.


¿Has visto ó crees haber visto alguna vez un fantasma?
No, ninguno, al menos en el sentido sobrenatural de la palabra.

¿Cuál es tu libro favorito?
En la carretera, de Kerouac, tiene algo que trasciende el tiempo y las fronteras. Un anhelo común en todos los rincones del mundo.

¿Quién es la persona a la que más admiras en el mundo?
Keith Richards, se ha maltratado a lo bestia durante décadas, y ahí sigue, vivo y sonriente, temo que nos entierre a todos.

¿Qué le pides a este año 2014?
Que empiece a mejorar todo para todos, pero ya!



Eva http://elfemurdeeva.blogspot.com.es/
Cristina Monasterio http://yume270684.blogspot.com.es/
Alba http://notasenazul.blogspot.com.es/
Maribel http://maribelmarinjimenez.blogspot.com.es/
Kary K http://carygarcor.blogspot.com.es/
Amparo Muñoz http://almadesilencio.blogspot.com.es/
Cristina http://soloalas.blogspot.com.es/?zx=296bf2762d0086a1
Spooky  http://adoptalos-spooky.blogspot.com.es/
Claudio http://1977voltios.blogspot.com.es/
Erika http://afrienlaburbuja.blogspot.com.es/
Lara http://drogasyamoor.blogspot.com.es/

Felicidades, y seguid con vuestra fascinante labor bloguera, que encandila a muchos, sois geniales.

Reto ¡Yo escribo! 7-¿Creéis en la ética de las editoriales para con los autores?










Ya se acerca el final del reto, estamos el séptimo escalón del reto de escritura de Eleazar, y nos lo estamos pasando bomba con ello. En esta ocasión, nos toca un tema un poco peliagudo, pero lo abordaremos como mejor pueden tratarse estas cosas, sin aprensión, e intentando ser lo más apegado posible a la realidad.


Las editoriales, fascinantes y tenebrosas, como una criatura feroz, bella de contemplar, pero capaz de arrancarte una mano de un mordisco si te acercas demasiado.

No poseo experiencias directas respecto a ese tema, pero he oído cosas, apenas murmullos, que me han erizado los pelos. Cosas como los hechos que Eleazar nos refiere, que retrotraen la imaginación a tiempos oscuros. Tiempo no excesivamente remotos, en los que somos testigos de como las editoriales no se detienen demasiado en cuidar de sus autores.

Recordemos, en los años 30, en plena depresión americana, lo que sucedió con algunos. Jerry Siegel, cocreador de Superman, acabó dando con sus huesos en la calle tras haber hecho grande a la editorial para la que trabajó. Editorial que se quedó con su personaje y no dejó de rentabilizarlo, mientras que Siegel, tras haber sido maltratado, tuvo que abandonar la empresa, buscándose la vida como podía, y casi mendigando un puesto en la industria.

Bill Finger, en la misma empresa y época, acabó aún peor, siendo casi borrado de la participación en la creación y desarrrollo de Batman, otro superventas. Bill Finger fue casi hasta borrado de la existencia respecto a la industria que era su medio de vida.

Unos años después, en los 60, ya pasada la época de crisis, las cosas no habían cambiado nada. Jack Kirby, fue maltratado, y mal pagado por la casa  a la que tanto contribuyó a hacer despegar. Burlas, desprecios, apropiación de material producido, falta de acreditación, la lista es muy larga, y eso que era ya un autor consagrado desde hacía muchos años.

En el ámbito puramente literario, la cosa puede ser incluso peor. No he tenido muchas referencia concretas, y no he vivido nada en primera persona, pero todo apunta a esa dirección, lo cual resulta espeluznante. Si un día, por la razón que sea, desease ser publicado, tendría miedo de acabar descalabrado, y no sabría por donde tirar. Quizá en una pequeña editorial, con una tirada menos gargantuesca que la utilizada por las grandes casas, pero con una relación más directa, de más confianza, si es que eso es posible, que no lo se, aunque ahora recuerdo que hace años, me contaron acerca de un  amigo que trató de vivir de esto, tras encontrar una editorial que publicase su obra, para huir del desempleo, no consiguió mejorar. Vivía en un micro piso, y se alimentaba de galletas María y agua casi exclusivamente. No le reportaba apenas ningún beneficio, y tuvo que refugiarse laboralmente en el sector de la construcción, porque de otro modo no sobreviviría. Suena muy exagerado, si, y quizá se haya amplificado un poco la historia para cuando me la contaron a mi, pero después de los casos que se ven frecuentemente en el mundo editorial, quien sabe si en lugar de exagerar, me edulcoraron la historia?

También se me ocurre que en lugar de colocarnos individualmente en la linea de fuego, donde un sólo blanco tiene todas las papeletas para ser cruelmente acribillado, podría ser buena idea la producción de una obra conjunta, como presentación de nuevos autores, que sirva como bautismo de fuego, más fácil de sobrellevar en grupo. Una buena presentación colectiva para unos cuantos viciosos de la escritura, para que la primera incursión editorial no abra demasiadas heridas, y aunque los beneficios potenciales sean menores, creo que de ese modo los riesgos no serían tan grandes. Pero cualquiera sabe, a juzgar por el gigantesco reguero de autores escaldados que tenemos sobre la mesa.

Las editoriales tienen un cierto halo de fiereza, con el poder de elevarte a los cielos para que trisques entre las nubes, o arrojarte a los infiernos, donde tostarse dolorosamente, sin piedad para el autor, que es quien finalmente imprime su corazón sobre el papel, corazón escrito, que es lo que realmente atrae al lector

martes, 18 de febrero de 2014

Recursos social media para cuando sólo estás armado con un móvil








Las nuevas tecnologías, que mundo más curioso que recorrer, en el que cada día se descubren nuevas cosas interesantes, en forma de páginas, programas, y aplicaciones. El social media es un fenómeno curioso, un nuevo empleo que ha sabido poner de manifiesto y destacar su importancia en la empresa, y en otro tipo de organizaciones tambien. Pero a veces, lamentablemente no hay un ordenador al alcance cuando es necesario, por lo que hay que proveerse de otro tipo de instrumental electrónico, un instrumental que pueda llevarse encima en todo momento, lo que resulta muy útil.

Ya hay unas cuantas herramientas de sobra conocidas como HootSuite, Sprou Social, o Buffer, de las que ya se han hablado miles de veces, y que son  además, digamos, más profesionales. A continuación incluyo una pequeña lista con las aplicaciones que he podido encontrar en algún que otro vagabundeo en la red, unas aplicaciones a las que se les puede dar un uso un poco más amateur, y que pueden servir de aprendizaje:


Karmacracy- Ligera aplicación para compartir contenido en Facebook, Twitter, y Linkedin, tanto para móvil, como en versión web.

 Vir2o- Una competente plataforma interactiva para medios sociales., en la que intercambiar todo tipo de archivos

Everypost- La herramienta, con mayúsculas para cualquier profesional, y curioso. Ocho redes sociales gestionadas desde una sóla aplicación, con una cantidad de opciones que dan vértigo.

Seo Serp- Con versiones libres y de pago, es una poderosa aplicación de posicionamiento en Seo para consultar desde el

Piwik- Herramienta de análisis web muy potente. De código abierto. Muy buena alternativa a la herramienta de Google


Unos pocos recursos con los que defenderse sin la necesidad de un pc, tan sólo armados de un smarphone, o tablet, con Android como sistema, ya que Firefox Os, aun no ha desplegado todas sus posibilidades potenciales, y para Ubuntu Touch, aún habrá que esperar que llegue. Pero mientras tanto, siempre se puede ir tirando con lo que tenemos al alcance de la mano, que por fortuna en muchos casos, no es poco.

Desdichada condena





Lunes, mal día, para todo... hasta para respirar, porque a el le ha tocado sumergirse en una sombría existencia.

Mientras va de un lado a otro, siente su cuerpo como ajeno, muy pesado, moviéndose torpemente, como un astronauta en la superficie lunar.

El aire que respira lo ahoga, no le alcanza para sus pulmones, que ansían más.

Recuerda que hubo un tiempo en el que albergaba grandes esperanzas, de una vida completa, con un buen trabajo, amor, familia, y días de sonrisas y luz.

Pero el mundo conspiró para no permitir que se cumpliesen sus sueños, ninguno de ellos. Ahora esta en un lugar que no le correspondía, un lugar en el que ni tan siquiera deseaba estar, alejado de todo aquello que quería,

Vivía un ávida que no era la suya, vivía la vida de nadie, sólo sostenido por la inercia, viendo como todo se caía a trozos, incluidas las ya pocas ilusiones que le restaban. Ilusiones cuyo recuerdo vago le producían un agudo escozor que le torturaba a cada paso.

Estaba condenado a nada en las profundas aguas del pesar y la desdicha, mientras constantemente su mirada gritaba silenciosamente, por la congoja que le detenía la circulación de la sangre en sus venas. Su interior, era ya como un calcinado campo de pruebas nuclear, en el que las explosiones se sucedían con frecuencia.

Condenado a vagar en una triste existencia, en la que temía que si osaba experimentar un instante de alegría, la desdicha se vengaría de él, redoblando su intensidad.

De una vida definida y llena de expectativas, a una solitaria existencia errante y sin sentido, carente de contenido y significado, como un fantasma. Desdichada condena perpetua, que le acompañaría hasta la tumba.

lunes, 17 de febrero de 2014

Sal con una chica que lee (Por Rosemary Urquico)






Sal con alguien que se gasta todo su dinero en libros y no en ropa, y que tiene problemas de espacio en el clóset porque ha comprado demasiados. Invita a salir a una chica que tiene una lista de libros por leer y que desde los doce años ha tenido una tarjeta de suscripción a una biblioteca.


Encuentra una chica que lee. Sabrás que es una ávida lectora porque en su maleta siempre llevará un libro que aún no ha comenzado a leer. Es la que siempre mira amorosamente los estantes de las librerías, la que grita en silencio cuando encuentra el libro que quería. ¿Ves a esa chica un tanto extraña oliendo las páginas de un libro viejo en una librería de segunda mano? Es la lectora. Nunca puede resistirse a oler las páginas de un libro, y más si están amarillas.

Es la chica que está sentada en el café del final de la calle, leyendo mientras espera. Si le echas una mirada a su taza, la crema deslactosada ha adquirido una textura un tanto natosa y flota encima del café porque ella está absorta en la lectura, perdida en el mundo que el autor ha creado. Siéntate a su lado. Es posible que te eche una mirada llena de indignación porque la mayoría de las lectoras odian ser interrumpidas. Pregúntale si le ha gustado el libro que tiene entre las manos.

Invítala a otra taza de café y dile qué opinas de Murakami. Averigua si fue capaz de terminar el primer capítulo de Fellowship y sé consciente de que si te dice que entendió el Ulises de Joyce lo hace solo para parecer inteligente. Pregúntale si le encanta Alicia o si quisiera ser ella.

Es fácil salir con una chica que lee. Regálale libros en su cumpleaños, de Navidad y en cada aniversario. Dale un regalo de palabras, bien sea en poesía o en una canción. Dale a Neruda, a Pound, a Sexton, a Cummings y hazle saber que entiendes que las palabras son amor. Comprende que ella es consciente de la diferencia entre realidad y ficción pero que de todas maneras va a buscar que su vida se asemeje a su libro favorito. No será culpa tuya si lo hace.

Por lo menos tiene que intentarlo.

Miéntele, si entiende de sintaxis también comprenderá tu necesidad de mentirle. Detrás de las palabras hay otras cosas: motivación, valor, matiz, diálogo; no será el fin del mundo.

Fállale. La lectora sabe que el fracaso lleva al clímax y que todo tiene un final, pero también entiende que siempre existe la posibilidad de escribirle una segunda parte a la historia y que se puede volver a empezar una y otra vez y aun así seguir siendo el héroe. También es consciente de que durante la vida habrá que toparse con uno o dos villanos.

¿Por qué tener miedo de lo que no eres? Las chicas que leen saben que las personas maduran, lo mismo que los personajes de un cuento o una novela, excepción hecha de los protagonistas de la saga Crepúsculo.

Si te llegas a encontrar una chica que lee mantenla cerca, y cuando a las dos de la mañana la pilles llorando y abrazando el libro contra su pecho, prepárale una taza de té y consiéntela. Es probable que la pierdas durante un par de horas pero siempre va a regresar a ti. Hablará de los protagonistas del libro como si fueran reales y es que, por un tiempo, siempre lo son.

Le propondrás matrimonio durante un viaje en globo o en medio de un concierto de rock, o quizás formularás la pregunta por absoluta casualidad la próxima vez que se enferme; puede que hasta sea por Skype.

Sonreirás con tal fuerza que te preguntarás por qué tu corazón no ha estallado todavía haciendo que la sangre ruede por tu pecho. Escribirás la historia de ustedes, tendrán hijos con nombres extraños y gustos aún más raros. Ella les leerá a tus hijos The Cat in the Hat y Aslan, e incluso puede que lo haga el mismo día. Caminarán juntos los inviernos de la vejez y ella recitará los poemas de Keats en un susurro mientras tú sacudes la nieve de tus botas.

Sal con una chica que lee porque te lo mereces. Te mereces una mujer capaz de darte la vida más colorida que puedas imaginar. Si solo tienes para darle monotonía, horas trilladas y propuestas a medio cocinar, te vendrá mejor estar solo. Pero si quieres el mundo y los mundos que hay más allá, invita a salir a una chica que lee.

O mejor aún, a una que escriba.



Premio Excelencia






Acabo de enterarme. La poeta y escritora Maria del Socorro Duarte, desde su blog Presentimientos, me ha concedido un gran honor, bajo la forma del premio excelencia, con el que ella ha sido distinguida también. El premio es otorgado por un influyente blog norteamericano llamado Querida Kitty, algo que impulsa a continuar con la labor de darle al teclado y seguir aquí al pie del cañón. El procedimiento es nombrar a 15 blogs, que por su calidad, y el espíritu que transmiten sus creadores, destilan talento natural ara estos menesteres.

Tan sólo tres condiciones son requeridas para ello, según tengo entendido. Son las siguientes:

1- Incluir fotografía del premio
2- Mencionar el blog que se lo otorga
3- Entregar el premio a 15 blogs


Ligia Ruiz  Caminando con las palabras
Fer     A boca de jarro
Jandro y pbedia  Degenaración del 93
Irilaya  Irilaya against the world
Iris Bernot  El blog de Iris Bernot
Western  Diablos y virtudes
Hiya  Funambulista patosa
Verónica Rumiar la biblioteca
Morgana  Ultraversalia
 Doll Ida  Nuncalosabre
 Bea Castillo Cascabel blog
Ana  Hablando claro
 Veritas Veritas Alterea
 Lola Kabuki Lola Kabuki
 Cat Yuste Cuentos de Cat


Es una pena que tenga que seleccionar 15, y no 300, pero que le voy a hacer. Muchas gracias, Maria del Socorro, por el bello gesto de  concederme este galardón.

sábado, 15 de febrero de 2014

Bipolar, de Natalia Marsiglio






La mirada íntima, desde la propia visión del mundo  de una mujer de 20 años que vive intensamente en el tobogán de las pasiones del actual complejo mundo, cargado de peligros, desenfrenos, erotismo exacerbado y un sinnúmero de vivencias que la mantienen en una constante y exasperante dualidad. Narrado en primera persona con una exquisita frescura vivencial.

¿En qué momento de la vida la mente nos juega una mala pasada y aquella ¨originalidad¨ que siempre nos caracterizó como personas, puede volverse en nuestra contra? ¿Es ésta una narración sobre la historia de una joven con un padecimiento mental? ¿O acaso es sólo una etapa oscura dentro de la mente inestable de una solitaria joven? Quizá todas las preguntas tengan la misma respuesta: Trastorno Bipolar. Publicado por Dunken editorial.

Una efervescente obra de una nueva autora, Natalia Marsiglio.

viernes, 14 de febrero de 2014

Tiempo de cerezas





Cuando vuelva el tiempo de las cerezas
el ruiseñor alegre y los mirlos burlones
estén todos de fiesta,
las muchachas tendrán pasión en sus cabezas
y los enamorados, sol en el corazón.

Cuando vuelva el tiempo de las cerezas
silbarán mejor los mirlos burlones.

 Pero es muy corto el tiempo de las cerezas,
cuando las parejas entre ensueños
van a cortar pendientes para sus orejas.
Cerezas de amor con sus trajes iguales
que ruedan bajo las hojas como gotas de sangre
Pero es muy corto el tiempo de las cerezas,
pendientes de coral que se cortan soñando.

Cuando estéis en el tiempo de las cerezas,
si acaso teméis las penas de amor,
evitad a las hermosas mujeres.
Yo, que no le temo a las penas crueles,
no viviré ya un día sin sufrir…
Cuando estéis en el tiempo de las cerezas
vosotros también tendréis penas de amor.

Por siempre amaré el tiempo de las cerezas.
De aquel tiempo guardo en el corazón
una herida abierta .
Y aunque se me ofreciera la diosa Fortuna,
jamás podría calmar mi dolor.
Por siempre amaré el tiempo de las cerezas,
y el recuerdo que guardo en el corazón.

 Jean-Baptiste Clement



Las editoriales son unas fascinantes empresas. No es extraño que siga su actividad  a través de las redes sociales,  algo que hago habitualmente no porque quiera intentar ver mis divagaciones publicadas, lo que sería impensable. Me gusta porque ofrecen vida impresa en páginas, mientras yo satisfago mi curiosidad a distancia, como un espectador lejano, sin contacto directo.

Sin embargo, hay una en particular, con la que el contacto directo resultó ser una dulce experiencia.

Ocurrió como suelen ocurrir este tipo de cosas, sin el más leve atisbo de premeditación. En una feria del libro en la que yo andaba absorto, deambulando entre expositores, buscando tesoros inencontrables en cualquier otro lugar. En cierto momento, reparé en un stand que jamás había visto, y me apresté, cargado de curiosidad, a visitarlo.

Una vez que me acerqué allí, algo me impedía  despegarme, y todo lo que abarcaba la vista ante mi, me era sumamente agradable. La editorial Tiempo de cerezas consiguió absorberme totalmente. El responsable del stand era librero de larga trayectoria, y uno de los editores, con quien charlé durante algo más de dos horas, tras lo que me fui, pero no con las manos vacías, pues no pude resistirme a adquirir varios ejemplares, concretamente dos libros de poesía: Perro pulgas, y Espacios compartidos, y una novela, Nada es lo que parece, cuya primera lectura, y posteriores relecturas, me llevaron a un nuevo nivel.

Los libros de las grandes editoriales están cuidados al detalle, toda su confección es muy esmerada, pero sólo se ocupan de titánicas cifras de ventas, con lo que en consecuencia, a menudo, muchos de sus productos exhalan una impersonal gelidez. Las obras de Tiempo de cerezas, en cambio, no. Todo su catálogo irradia calidez, está dirigida a la gente común, a la que vive sencillamente su día a día, pero si un abandonar jamás sus sueños. Las palabras impresas en esos libros, acarician el interior del lector, con belleza cruda.

Es una editorial poco común, que si bien no tienen maneras de superventas, lo que si posee, es un alma y un propósito, el amor por esos mismos libros que con cariño crean, una profunda  motivación que bien podría servir de ejemplo a muchas otras casas del sector.


miércoles, 12 de febrero de 2014

Reto: ¡Yo escribo! 6- Muestrario


Invisible world, by Sasha Montiljo





Bueno, el reto de Eleazar alcanza un nuevo nivel, cada vez más alto. Este sexto paso requiere de construir un relato a partir de esta bella obra de  Montiljo 

A ver como me sale el intento, voy a improvisar, para no variar. Espero no estrellarme, allá vamos:



Miraba por la ventana, otra vez, en busca de un paisaje que no podía ver, si es que había alguno tras los numerosos edificios que lo abarcaban todo, lo ocupaban todo.

Mas de una vez, Germán había subido hasta las oficinas de los últimos pisos del edificio en el que trabajaba, para que su vista intentara alcanzar lo que el horizonte de la ciudad se empeñaba en negarle. Sólo conseguía ver vallas publicitarias, y un océano de acero y cristal. Bajaba al tercero, en donde compartía un pequeño estudio de diseño con otros socios,  frustrado por no haber podido ver lo que su alma le demandaba, algún atisbo de que el mundo que le rodeaba era mas que oficinas, coches, y polución.

No decía a nadie que todos lo días tenía el mismo sueño, que volvía al pueblo en el que había nacido, se cobijaba bajo el árbol en el que siendo niño se columpiaba, y al que se subía para ver los atardeceres, compartiendo ese espacio  en el sueño con muchos otros, que como él habían abandonado los entornos rurales, en busca de una mejor posición profesional, que allí no podría tener,en esos tiempos, años atrás.

No quería que la nostalgia le ahogase, y necesitaba oxigenar su vida. Había decidido comunicarle a sus socios, que iba a trasladar su residencia allí, en el pueblo, en un plazo breve, lo que no impedía que siguiera con su trabajo allí. Tan sólo precisaba de un portátil y un móvil, en la actualidad, aquello era fácil de solucionar. Su labor en la agencia continuaría, y sus sueños de nostalgia se materializarían en la realidad, volvería al pueblo, que era parte de si mismo, sus ojos se reencontrarían con aquel viejo columpio, bajo el enorme árbol, y volvería a poder contemplar los atardeceres, como en sus soñados ayeres. Unos sueños que salvaban su alma.


La existencia existe, y otras mierdas mentales









Una de las últimas falsas filosofías que intentan amortiguar la mala conciencia por ser un cabrón sin escrúpulos, ha sido la del objetivismo. De todas con las que me  tropecé, creo que es la peor construida, y la más estúpida, ademas. Lo malo es que tengo algún conocido randiano, y de vez en cuando tendré que oír esas machaconas y mongólicas teórias.

Todo lo que pueda decir para ciscarme en esta pseudoescritora, y en sus delirantes teorías, dignas de un psicópata de película, ya lo ha dicho en el 2012 el blogger de Vicisitud y sordidez, cuyo enlace a su completo artículo tenéis a continuación. Sólo deciros, que si os encontraís con un randiano, cambiad de acera, no sea que os muerda, y la gilipollez sea contagiosa.



                         Vicisitud y sordidez: Ayn Rand


Nick Furia






El mundo del comic, en lo profesional, es muy desagradecido, y a menudo hasta sucio. Mirad si no lo que hicieron con The Authority, y lo que son ahora los personajes que componían el título.

Marvel comics, una de las más punteras editoriales del sector, la que revolucionó el mundillo a principios de los años 60, parece haberse estancado en cuanto a su actividad principal, la de editar historias, prefiriendo alimentar otros mercados más lucrativos a corto plazo, perdiendo el culo tras las adaptaciones cinematográficas de su catálogo.

No es algo nuevo, que en la editorial, que nunca fue realmente dueña de su propio destino, si no siempre propiedad de otra empresa, ahora Disney, hiciera aberrantes experimentos con sus personajes, para estrujar todos los dólares que pudiera a través del merchandising. Como la saga del clon de Spiderman, el Capitán América de... Puaj! Rob Liefeld, o ahora el mismo Spiderman con la mente del Doctor Octopus...Valiente gilipollez. Por no hablar de la moda de las portadas fosforito, que felizmente quedaron atrás.

Ahora, las franquicias del cine, se plasman en papel, como la de los vengadores, para seguir exprimiendo a la vaca mientras tenga una sola gota de leche. Ya se sabe que el exceso de marketing acaba jodiendo el producto que se debiera potenciar.

Tenemos un Nick Furia cinematográfico, similar al que se concibió para los ultimates, que queda muy bien en pantalla, algo que no puede negarse. Pero lamentablemente no tiene más. Se le supone el director de Shield, la agencia de espionaje más cool que la imaginación pueda concebir, pero este Nick Furia no tiene chispa, se diluye en su organización. Es el director de Shield como podría serlo de la agencia tributaria. Este personaje, como su homólogo de los Ultimates, no posee ni un ápice del carisma que posee la encarnación clásica, con una personalidad bien definmida y un carisma que eclipsa a cualquier cruzado con capa, una constante que se mantuvo desde 1963, en el que vio la luz por vez primera.

No es que Samuel L Jackson haga un mal papel, eso ni por asomo, con lo que le han escrito ha hecho unas grandes apariciones. Tampoco es que el personaje tenga que andar por ahí sin afeitar, fumando puros constantemente, y blasfemando, aunque ya es su imagen icónica en este caso. No es eso. Furia es un personaje con fuerza, con carácter, que ha logrado sobrellevar los horrores que ha visto y vivido, con un extenso bagaje histórico, del que forma parte, y su presencia siempre sobresale, lo hemos leído miles de veces así. Lo que vimos en las películas fue un personaje cerrado, sin nada especial que ofrecer, al  que cualquier personaje eclipsa sin mucho esfuerzo, incluso el de María Hill. Lo vimos en la película de los Vengadores, no como el superespía de Marvel, si no como un deslucido funcionario de alto nivel, sin más.

Este es Nick Furia descafeinado, no el que siempre conocimos, no saca todo el potencial que tiene, y es una pena, pues es un personaje que puede dar mucho más juego de lo que hemos visto hasta ahora. Espero que en próximas apariciones en el celuloide se redima, como en la secuela del Capitán América,  porque  este es uno de los mejores personajes que la casa de las ideas ha parido, que por cierto, no contentos con castrar al personaje en el cine, lo han hecho también sobre el papel, condenando al personaje original al olvido, siendo sustituido por un penoso sucedáneo.




martes, 11 de febrero de 2014

Reto: ¡Yo escribo! 5- ¿Cuáles son los elementos recurrentes en tus textos?




Un día más, lloviendo con fruición. Aquí el cielo arroja agua con una frecuencia que raya en lo obsesivo. Ese es seguramente uno de los elementos comunes a las historias que escribo. La lluvia,cielos nublados, ambientes nocturnos, y todo lo que ello conlleva. Aquí comienza el quinto paso del reto de Eleazar, que va aumentando en intensidad. Pero vamos a la cuestión, que ya empiezo a dispersarme y divagar.

Incluso yo lo he notado, en ciertos momentos, que esos elementos son recurrentes en la mayoría de las historias, junto a la vida en las ciudades, pues pocas veces las ambiento en territorios rurales o campestres. En cierta medida, lo hago de forma inconsciente, pues son los elementos que conozco.

Son esas cosas con las que estoy más o menos familiarizado, como los deseos de los personajes que manejo, a veces con torpeza. Ese deseo que les mueve en busca de algo que les falta, junto con cierta sensación de desplazamiento, como si algo no acabara de marchar bien del todo, una especie de cambio en el ambiente en un momento indeterminado, que advierten con incomodidad, y que el resto de la gente no parece advertir, o les da igual.

Otra cosa que sucede mucho en esas historias que intento plasmar, es la presencia cercana del tabaco, casi siempre hay alguien que fuma, o lo tiene al alcance. Esto podría ser una proyección de mi vicio hacia algún personaje que otro. Que le vamos a hacer, los humanos somos tremendamente imperfectos.

A menudo, el escenario es un bar, o hay uno cerca. Eso es un territorio que conozco bien. Un bar, además, es un buen lugar para escenificar ciertas situaciones en una historia. En esos locales, sentados a una mesa, en la misma barra, se ven transitar a multitud de tipos de personajes, y allí discurren innumerables situaciones, individuales, en pequeños grupos, o comunes a todos. Un bar es un universo humano enorme, en el que cada persona tiene un mundo mental completamente diferente.

Otra cosa que procuro incluir, siempre que sea posible, es la presencia de los libros en cualquier forma, si no físicamente, pues aunque no sean referenciados explicitamente, si se percibe su presencia de otros modos. Más de una vez he visitado bibliotecas completas a través de los textos.

En este mismo instante, haciendo memoria, (Poca, en mi caso) no se me ocurre ningún otro elemento recurrente, que reaparezca con frecuencia, al menos, no que sea reseñable. Esta cuestión, es una de estas cosas que se detectan con mayor facilidad y precisión desde el exterior, con un criterio, digamos, más imparcial, puesto que yo, a menudo estoy tan absorto en esos otros mundos, que apenas lo noto, flotando en mi propio limbo.

lunes, 10 de febrero de 2014

Reto: ¡Yo escribo! 4- ¿Cuál es tu personaje favorito?





Ya me sumerjo en la cuarta entrega del reto de Eleazar, y lo hago con gusto y entusiasmo, porque la ocasión lo merece.

No he creado un número de personajes que pueda considerarse muy extenso, pero cuento con alguno que otro con el que contar, y la verdad es que a todos ellos, por diversas razones, les tengo cierto apego, puesto que cada uno tiene sus propias características. El viajero del tiempo que está más cómodo en el pasado que en su propia época, el perro parlante, la hippie telequinetica, el dipsómano escandaloso, el caradura moroso irredento (Inspirado parcialmente por el legendario Manuel Vázquez Gallego.)

No se si me habré dejado alguno, seguramente si, pero bueno, mi memoria interna es limitada, a ver si comiendome una tarjeta mini sd soluciono algo. Todos ellos, todos los personajes que salieron de mi, tienen algo que hace que los aprecie, como si fuesen personas reales, aunque si he de elegir uno en especial, creo saber cual es.

Ese personaje predilecto, es sin duda, Nuria, Nuria Casares,la que hace todo lo posible por prender la mecha de la revuelta en la historia Calentando la guerra más fría.

Nuria es una chica de 34 años, con el pelo castaño y corto, bajita y con un piercing en la nariz, preferentemente un aro, que se quita sólo en ciertos momentos. Pero más allá de su aspecto exterior, bajo esa capa, esconde mucho más. En su cuerpo, oculto por la ropa, guarda algunas cicatrices, marcas de luchas que lleva a cabo. Porque Nuria entiende la vida de esa forma, es consciente de que el camino a ciertas metas implica riesgos. Y se ha marcado una meta muy clara y directa, sin rodeos ni subterfugios, cuenta con la determinación y voluntad de iniciar cambios en una sociedad que se muere de asco y de pena, con muchos de los integrantes de esa sociedad abandonados a su suerte, cuando no directamente estigmatizados. Nuria tiene medios para lograr materializar su visión, porque si bien no cuenta con vastos recursos monetarios, si cuenta con su propia voluntad de acero y carisma, que aún ahuyentando a muchos, consigue atraer a su causa a muchos más, que al igual que ella, se han empachado de tragos amargos ante lo que presencian y sienten.

Nuria, por su personalidad, su ideario, y su modo de hacer las cosas, es capaz de inspirar y rodearse de personas que pueden suplir sus fallas, como es el caso de los recursos económicos, o el tacto en cuanto al trato con lo demás.

Es un personaje que no se anda con excesivos remilgos, sabe lo que se necesita, y lo hace, si más, sin largos debates, ni interminables teorizaciones. Asier, su ex novio, amigo intimo, y compañero de de peripecias, en la medida de lo que la propia personalidad de Asier lo permite, ha conseguido crear una asociación que realmente funciona, el ODS, ( Observatorio para el Desarrollo Social ) aunque en no pocas ocasiones sirva como coartada y cortina de humo para las actividades que Nuria realiza, aquello para lo que ella verdaderamente puede servir para sacudir a la sociedad, y que se de cuenta de que viven inmersos en el fango, la gran mayoría. Esas actividades, ilegales, pero efectivas y necesarias, son las que se convierten en un rumor en las calles, atrayendo a más integrantes de la curiosa organización de Nuria, ideóloga y alma de la misma.

Nuria está convencida de que la hora del diálogo murió, mucho tiempo atrás, y el único camino es la lucha activa y directa, el único recurso para las clases más desfavorecidas, a las que ella pertenece. Lo sabe, es para ella una gran certeza, porque en la caminar de su vida ha sufrido el acoso laboral, y de otras índoles, en su irregular trayectoria como dependienta, camarera, reponedora, entre otros precarios empleos.

Sabe que negarse a luchar es hundirse por completo, no hay tregua ni la dará, lo ha visto en su hermana Sonia, que fue una empleada modelo hasta enfermar por la empresa, momento en el que la misma empresa a la que había servicio incansablemente, la arrojó a la calle con una ridícula indemnización. Incluso Sonia, ahora en una especie de estado entre histérico y semidepresivo, y que siempre había mirado a Nuría con altivez, considerandola una marxista agresiva y peleona, empieza a vislumbrar que los motivos de Nuria podrían estar cargados de razón, como ella siempre sostuvo.

Nuria es un personaje peculiar, que aborrece del pacifismo y la domesticación. Un personaje que no se bien como surgió, pero que me gusta bastante, al representar ciertos valores de la humanidad, a la vez ciertas características comunes a todos nosotros, la obstinación, y los arranques de mala leche, entre otras actitudes. La historia en la que ella está envuelta, es como montar una revolución sobre el papel, cuando falta valor para montar una sobre la tierra. Tierra en la que sobran muchas Sonias, y hacen falta muchas más Nurias.

domingo, 9 de febrero de 2014

Reto: ¡Yo escribo! 3- ¿Cómo es tu ambiente de trabajo?





Vuelvo a meterme en el reto de Eleazar, y tengo que reconocer que su idea me gusta cada vez más, y la iniciativa que se ha propuesto, es un bello reto, que motiva a continuar con el, a la vez que me deleito la vista con las respuestas de los demás participantes. Blogs que acabo de descubrir con agrado, y sobre los que revolotearé a menudo.

Pero vamos al tema que nos ocupa en esta ocasión, que como puede apreciarse, a veces tiendo a divagar y a dejar flotar la mente por ahí, en el limbo, o la estratosfera, y eso puede tener relación, ahora que lo pienso, con estas cuestiones.

Mi ambiente de trabajo a la hora de ponerme a crear y escribir, es variable, porque no es sólo uno, tengo varios, así he funcionado desde que empecé con esto, y quizá a causa de mi dispersión natural, hace que me adapte a varios medios, o más bien que sumido en mi propio mundo, me de igual el lugar donde creo las historias.

Mi única base fija de operaciones es una pequeña habitación en el lugar en donde vivo, que es la foto que veis al principio del post. Habitación dotada de un ordenador de mesa, con una impresora, en el que siempre paso mis textos manuscritos a documentos digitales, y al blog. El ordenador es un Hp de unos siete años de antiguedad con un comportamiento bastante impertinente. Le gusta, con sus fallos e interrupciones, provocarme, por lo que yo le respondo insultandole con saña. A el, y sus parientes, por si los tuviera. Cuando me cansan los caprichos y chapuzas del Windows, lo mando todo a paseo, y le meto alguna distribución de Linux, con lo que los problemas desaparecen, excepto el de la conexión, que el inalámbrico falla, y tengo que tener medio piso atravesado porun cable de conexión, que conecta el pc con el router, de una habitación a otra, pero es un problemilla de tipo técnico que no me estorba.

De vez en cuando me tomo algunas pausas informales, principalmente porque en esa habitación hace un frío impresionante, pero eso es una excusa, en realidad me escapo para fumar un cigarro y echar algún café. Ya se sabe que todo necesita combustible para funcionar, he aquí el mío.

En realidad con pocas cositas me basta para escribir, no tengo para ello ningún hábito peculiar, pues de otro modo no podría hacerlo en un piso en el que abundan los ruidos, los propios, y vecinales,lo típico, vamos. Sólo me crispa un poco los portazos, pero estoy trabajando en ello para darle solución. Además, en el ordenador lo que suelo hacer sobre todo, como digo, es pasar historias ya construidas, del papel, al éter electrónico. Aunque a veces haga algún cambio o añadido, de ultima hora, y de improviso, como no, antes muerto que metódico.

Para las notas previas, cualquier lugar es bueno, ya que siempre voy armado con papel y bolígrafo. Me vale todo, en la calle, en la cola del super, en una cafetería. Allá donde surja una idea, la agarro y la meto en un papel. Aunque en la calle... Una vez me increparon por anotar cosas en la libreta, tan sospechoso es escribir en la calle como comportamiento?

Recuerdo que hace años frecuentaba un local que era perfecto para escribir historias completas, no fragmentos como hago ahora. Tenía mesas apartadas, sitio de sobra, café, y la afluencia de personas era mínima, era genial, pero en eso residió su caída. Tuvo que cerrar, y no pude encontrar después un lugar más idóneo que aquel para tal fin. No hay ninguno que se le acerque para escribir.

Aquí está mi antigua guarida.



Para mi, además, las horas nocturnas son las mejores para crear. En la quietud de la noche, la ciudad cobra vida y respira. En esas horas en las que la luz se ha ido, las ideas vuelan libres, introduciéndose en las cabezas de los que aún no duermen, quizá es que les gusten las aves nocturnas, nadie lo sabe realmente, pero yo les doy la bienvenida.

sábado, 8 de febrero de 2014

Reto: ¡Yo escribo! 2- ¿Cuál fue tu primera historia?





De nuevo metido de lleno en el reto  de Eleazar, en esta ocasión  haciendo un ejercicio de arqueología introretrospectiva, exista esa palabra o no, intentando dirimir cual fue la primera historia que escribí, aquel texto primigenio que salió de mis manos, de mi cabeza, regurgitandolo sobre el papel.

Recuerdo, que en uno de los primero cursos de la EGB, idee una pequeña historia, algo sobre un pez, y un río, pero las capas del tiempo se amontonan unas sobre otras, acumulando peso, y se torna un poco difucultoso el poder levantarlas todas, para mirar bien las cosas y los hechos del pasado que hay debajo. Además, en aquel remoto pasado, aquel pequeño relato cayó pronto en el olvido, un esfuerzo creativo solitario, que no tuvo continuidad. Por aquel entonces, y durante muchos años estaba volcado en el dibujo artístico, así que no cuenta para nada más que como un hecho anecdótico.

La verdadera primera historia que construí, la primera digamos oficial, por llamarla de alguna manera fue un relato en partes titulado "La Red Darwin", un especie de intriga periodística, en parte inconscientemente inspirado por la película "Todos los hombres del presidente". Esa historia, podéis encontrarla en este mismo blog.

La trama de aquella historia narraba las peripecias de Lucía Torres, una periodista que investigaba una red de políticos corruptos (Que raro, como casi no hay, verdad?). Una investigación que se tomaba con interés, pero no demasiado, con la ayuda del jefe de archivos, Luis, indagando rutinariamente, hasta que un pequeño incidente en unas obras de remodelación del edificio, sacaban a la luz otro asunto del pasado, potencialemente más jugoso que lo que tenían entre manos actualmente. Descubrieron las notas de un obsesivo periodista, Julio Arias, un reportero de culto en su época, los años de las décadas de los 70 y 80, amigo personal del editor de Lucía, Enrique, y misteriosamente desaparecido hacía mucho tiempo. Las notas de Julio Arias hacían entrever que iba detrás de algo, que se encontraba encaminado en la pista en un asunto muy gordo, las actividades de una sociedad oculta con tendencias darwinistas, que presumiblemente aún seguían operando, desde los tiempos de la guerra fría. Una historia que de ser confirmada podía dar un crédito enorme a cualquier periodista que destapase la verdad acerca de ese asunto, motivo por el que Lucía picó el anzuelo, y se lanzó en pos de ello, hasta mezclarse activamente en ello.

Esa fue la historia primigenia, la primera de verdad que construí. Literariamente no es gran cosa, pero por algo se empieza. Un día me la tropecé sin querer, después de un tiempo, buscando otras cosas, me encontré con los papeles en los que había garabateado la historia, la volví a leer, y la reconvertí en un guión de cortometraje, para comprobar si en ese formato tenía un poco más de chispa. Un cortometraje que en cierto momento, estuvo cerca de producirse y realizarse, pero por ciertas circunstancias, no llegó nunca a llevarse a cabo, y quedó en un pequeño rincón olvidado, casi escondido, como las notas de Julio Arias.

viernes, 7 de febrero de 2014

Reto: ¡Yo escribo! 1- ¡Escritor! ¡Escritora! Descríbete: no hay límites.





Me dispongo a aceptar el reto de Eleazar, del cual opino que es una iniciativa muy interesante y digna de elogio, a la vez que no es tan fácil como pudiera parecer a simple vista.

Ya camino por el peligroso filo de la treintena, faltando poco para llegar a la punta, como atestiguan mis cada vez más numerosas canas, que toman por asalto el exterior de mi cabeza, y me doy cuenta de que tras toda una vida como yonqui de la lectura, sin llegar a abandonar tan satisfactoria adicción, quería algo más. Quería intervenir activamente en algo que lleva largo tiempo siendo un simple espectador, crear mis propios textos, fueran buenos, normalitos, o escandalosamente malos. Y así fue, hace un tiempo, tras un chispazo mental, me dio por lanzarme a esa piscina de tinta, sin mirar antes si estaba vacía o no.

Como escritor, o más bien, como juntaletras, como yo me denomino, no tengo técnica ni metodología estandarizada alguna que siga. Es una especie de escritura instintiva en la que tras el difícil arranque de cada historia, me dejo invadir por la narración y ella toma el control de la pluma, construyéndose a si misma a través de mi.

Lo único que hago que pueda recordar remotamente a una acción organizada, es tomar notas de las ideas que se me ocurren justo cuando son disparadas, pues de otro modo, no sería nada extraño que se me olviden. Por ese motivo siempre voy provisto de un pequeño cuaderno y algún bolígrafo, para que mi memoria de pez no me haga jugarretas de las suyas.

No me planteo publicar nada, pero me produce una indescriptible satisfacción el crear historias y personajes, sacarme  nuevos mundos de la manga, y dotar de vida a nuevos seres, que podrían ser tan reales como yo, por ejemplo. Y si es posible y la cabeza me da para ello, cruzar unos con otros, como en la vida real , la vida de un personaje no es un compartimiento estanco, siempre hay posibilidades de cruzar vidas y objetivos, como en la vida misma.

Hay veces, que en las cosas que escribo, se quedan cuestiones en el aire, pero es natural, puesto que en la vida real siempre hay incógnitas sin resolver, las preguntas que hacemos no siempre obtienen respuestas. Aunque sospecho que en parte al menos, eso también tiene que ver con mi caótica manera de hacer las cosas. Escribiendo por chispazos, o arranques, el instinto que me llevó a hacerlo por vez primera, y el que me impedirá dejar de hacerlo. Escribir (y leer)  es algo para mi como beber, vital y necesario. Si nadie me leyera, (No os lo podría reprochar) continuaría haciéndolo, para mi. Siempre voy a necesitar sentir el bolígrafo morder el papel, y dejar en el esa marca, que parece tinta, pero es la esencia de quien escribe.

jueves, 6 de febrero de 2014

Liberación-1






Muchas veces, las cosas, sencillamente suceden, sin anunciarse previamente. La vida es así de peculiar, se puede transformar  por completo de un segundo al siguiente.

Nico se disponía a darse una ducha, para que con el agua, se le fuera el cansancio de la jornada por el desagüe.

Mientras el agua cogía buena temperatura, ya que le gustaba bien caliente, se tomó un minuto para mirarse en el espejo, a la vez que se quitaba la ropa. Empezaban a asomar canas en sus sienes, como una pequeña invasión de pelo blanco en una cabellera de color castaño, pero pese a ese detalle, su rostro aún conservaba frescura, a pesar de que los cuarenta ya le rondaban. Se dio la vuelta, y se metió en la ducha, que ya humeaba, sumiéndose en un vapor de agua, calma, y placidez.

Tras recrearse un poco en su momento, salió de la ducha con la piel despidiendo humillo, en un estado de relajación total. Se secó rápidamente, y al ir a colgar la toalla, resbaló, deslizándose por el suelo del cuarto de baño, hasta que su trayectoria fue frenada en seco por la ventana del baño. El estado de relajación total en el que se encontraba, hizo que sus reflejos fuesen más lentos de lo necesario, golpeándose la cabeza en el proceso. A Nico se le apagaron las luces, perdió el sentido.

Cuando se recobró, le dolía un poco la cabeza. Salió despacio del baño tras examinarse. No sangraba, ni parecía haberse hecho daño de verdad, tan sólo tenía un pequeño dolor de cabeza, y un ligero mareo. Miró el reloj de la pared. Había estado unas dos horas tirado en el baño, desnudo. Por un momento, se asustó ante lo que podría haber sido, ya que viviendo solo como vivía, nadie se enteraría hasta pasado al menos un día, de haberle pasado algo. Estaba cansado, y no quiso darle más vueltas al asunto, por lo que se puso unos calzoncillos y se echó a dormir, que ya era tarde.

A la mañana siguiente, se despertó a la hora acostumbrada, dispuesto a incorporarse como siempre a su puesto de trabajo, en una tienda de electrónica. Se vistió, desayunó, y se lavó los dientes, momento en el que percibió que le salía un pequeño hilillo de sangre de la boca, lo que le alarmó un poco al recordar el incidente de la noche anterior. Se enjugó, y observó el resultado, apreciando que el dolor y el mareo no habían vuelto, lo que le calmó un poco , y le ayudó a concentrarse en sus tareas.

Una vez incorporado a su puesto, pesó si debía haber acudido al médico, pero la llegada de clientes a la tienda, disipó sus divagaciones.

Nico trabajaba desde hacía un año en una tienda no muy grande en la que se vendían ordenadores, tablets, móviles, y otros artículos relacionados. Le gustaban esas cosas, y le gustaba estar al día de todos los dispositivos entre los que se movía. Consideraba muy útiles todos esos aparatos, en su justa medida. El ambiente era allí bastante agradable la mayor parte del tiempo.

Pero a veces requería muchisima diplomacia, y grandes dosis de paciencia a las que recurrir. No siempre era un trabajo tan sencillo como parecía. A veces, se generaban situaciones un tanto tirantes que le generaban pensamientos muy groseros, como poco. Aunque siempre había conseguido reprimirlos.

Era muy cansado tener que aguantar a algunas personas. Los peores, en opinión de Nico, eran los consumidores de productos Apple. Los usuarios que sabían del tema se ponían pesadisimos, y eran exasperadamente exigentes. Los usuarios que no sabían pero utilizaban sus productos, eran igual de pesados, y aún más exasperantes, puesto que había que explicarles todo, además.

Esa mañana, le había tocado lidiar con uno de los últimos, una chica castaña, con coleta, que parecía recién salida de la casa de gran hermano. Exigía que Nico le ayudara a sacar la tarjeta del móvil, para quedarse con las fotos, y que lo hicieran ipso facto, porque ella no podía, sólo le faltaba pedir que le atendiera Steve Jobs resucitado. El, amablemente, le dijo que ese tipo de cosas no podían hacerse en esa tienda, que se pusiera en contacto con el fabricante.

-Es que este móvil anda mal, lo he conectado al ordenador, y no funciona.

-Que ordenador tiene, si no es indiscreción?

-No se... Un Windows...xp, creo

-El Iphone sólo puede ser conectado a un Mac.

-Que es un Mac?

-El sistema operativo de Apple. Apple sólo funciona con los productos que fabrica, no se puede adaptar a otros.

-Pero, es que necesito la tarjeta.

-Aún tiene la opción de subir el contenido de la tarjeta a un servicio de almacenamiento en la nube, para así no perder la información, y descargarla posteriormente. Me refiero a servicios gratuitos como Dropbox.

-No se que es eso, ni como va, no podrías sacar la tarjeta y ya está?

-No, ve esos tornillos, en el teléfono? Pues bien, esos tornillos son de diseño exclusivo de Apple, y sólo ellos tienen las herramientas necesarias, nadie más que ellos pueden manipular sus teléfonos.A nosotros Apple sólo nos autoriza a informar y vender, pero de hurgar las tripas de las máquinas, nada. Así funcionan desde siempre.

-Pero que mierda es esto? Joder, tiene que haber una manera de sacar la puta tarjeta desde aquí.

Nico cerró los ojos un segundo. La monguer esta ya empezaba a hartarle con su estupidez. Le estaba subiendo una cosa por el estómago. Algo se desbordaba dentro de el. Abrió y los ojos, y sonriente, se dirigió a la chica.

-Hay un modo se sacar la tarjeta.

-Si? Lo sabía, como se hace?

-Tirando el móvil contra el suelo, y cogiendo la tarjeta, es lo único que se puede hacer.

-Tu estás loco!

-No querías una manera de sacar la tarjeta? Ahí la tienes, rompe el móvil, y cógela.

-Con lo que me ha costado, y el teléfono aún funciona. Quiero el libro de reclamaciones!

-De acuerdo, cuando traigas la factura del teléfono. Oh, claro, es verdad, ni tan siquiera lo compraste aquí, con lo que no tienes derecho al servicio post venta. Aunque a quien deberían denunciar, es al que te vendió un electrodoméstico que te supera ampliamente en inteligencia. A ver si leemos.

La choni contrariada, se fue del local maldiciendo al mundo entero, mientras Nico reparó en las palabras que el mismo acababa de dirigirle. Nunca le había hablado con malos modos a nadie. Nunca en toda su vida, hasta ese momento. Fue una sorpresa para el. Y la sorpresa no le fue en absoluto desagradable, al contrario. Se sentía ligero y sin tensión alguna, incluso satisfecho. Estaba perdiendo su diplomacia por completo, y no se arrepentía por ello. Iba a ser una experiencia interesante el dejar de aguantarse ante las insultantes tonterías a las que estaba expuesto a diario. Por lo que a el respectaba, aquella tonta del móvil, y todos los que eran como ella, podían irse a la mierda. Y no dejaría de manifestarlo en voz alta.