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martes, 12 de enero de 2016

by Vázquez





Manuel Vázquez Gallego nació en el año 1930 en Madrid (España). Su padre era un trabajador ferroviario y sus abuelos habían sido sastres de la Casa Real.
Vázquez, quien fue influenciado en su niñez y juventud, y gracias a los contactos de su progenitor, por gigantes del humor como Wenceslao Fernández Flórez o el maestro del absurdo Enrique Jardiel Poncela, dio inicio a su trayectoria en los años 40 como dibujante y guionista en publicaciones como “Maravillas”, el suplemento infantil de “Flechas y Pelayos”.
A finales de la década se convirtió en uno de los principales nombres de Bruguera, editorial barcelonesa a la que se incorporó en el año 1947.
En revistas como “Pulgarcito”, “DDT” o “Tío Vivo” creó, entre otros muchos personajes, a “Mr. Lucky”, “Heliodoro Hipotenuso”, “Las Hermanas Gilda”, “La Familia Cebolleta”, “Ángel Siseñor”, “Feliciano”, “La Familia Churumbel”, “La Abuelita Paz”, “Ali-Oli, Vendedor oriental”, “Angelito Gugú”, “El Inspector O’Jal”, “Los Casos Del Inspector Yes”, “Cuentos Del Tío Vázquez” o “Anacleto, agente secreto”, junto a “La Familia Cebolleta”, su mayor éxito.

En la última etapa de su carrera y tras la desaparición de Bruguera en el año 1986 el autor madrileño orientó sus creaciones hacia un público exclusivamente adulto con libros como “¡¡Vámonos al bingo!!”, “Historias verdes”, “Sábado Sabadete”, “Gente peligrosa”, “Más Gente Peligrosa”, y personajes como “Don Cornelio Ladilla y su señora María”.
En esta etapa también colaboró en publicaciones como “El Papus” o “Makoki”.
Su obra, gracias a ediciones de Tebeos Glénat, conoció diversas colecciones que intentaban ofertar una recopilación completa de sus mejores trabajos.
Vázquez, uno de los grandes genios de la historieta española, murió en Barcelona en 1995. Tenía 65 años. Cinco años antes de su fallecimiento había sido galardonado por el conjunto de su obra en el Salón del Cómic de la ciudad condal.







Entrevista a Manuel Vázquez
Por Sol Alameda
Publicada en El País Semanal
31 enero 1982 



“Cuando eres un niño desvalido estás perdido. Porque no puedes atracar, ni dedicarte a navajero, ni a macarra. Yo empecé a alimentarme a los nueve años. Sí, de verdad. Todo lo que recuerdo de mi infancia es hambre, pero hambre feroz. Vivia en Madrid, ¡Pero no veas! Ibamos a los mercados, cogíamos frutas, cáscaras de frutas, lo que encontraras. Así sobrevivímos muchos en los primeros años de la posguerra. Porque durante la guerra te parecía menos terrible. Tal vez por que todo el mundo pasaba hambre. Pero luego, cuando algunos empezaron a comer, resultaba mucho más duro. Y no es que en mi casa no hubiera dinero, que lo había. Pero era dinero rojo. sólo servía para jugar a los cromos. Mi abuelo tenía la sastrería real, hacía los trajes a los reyes. Era conde de Yedra. Yo vivía con mi abuela y mi padre, a mi madre casi no la conocí. Luego, cuando tuve nueve años, me escapé a Barcelona. En cuanto pude. La Guardia Civil me pescó nada más llegar y me devolvieron. Cuando lo repetí, ya nadie me buscó. Barcelona era todo: Nueva York, América. Oía hablar de Barcelona por la radio, y como en Madrid no había nada, pensaba que todo debía estar en Barcelona. Me impulsó lo mismo que a los conquistadores de América, que no se embarcaban por el deseo de colonizar, sino por huir de Extremadura”.

- ¿A qué edad piensa que se hizo un adulto?
- Desde que nací. He sido precoz, inteligente, lo que quieras, pero desde luego no he sido niño. Y eso se paga, ¿Eh? Y no lo digo con tristeza, porque considero que ser niño es un poco idiota, pero se pierden muchas cosas. Nunca he jugado, por ejemplo. Y tal vez por eso, ahora, no se jugar con mis hijos.
Manolo Vázquez empezó a dibujar en los márgenes de los periódicos, en papeles que recogía por su barrio, Cascorro. Hacía batallitas y guerreros en la casa que compartía con su abuela y con un padre alcohólico. No los había comido nunca, pero había oído hablar de los bombones y, exagerando las cosas, asegura que también del pan. Afortunadamente, ya entonces aprendió a ver el lado humorístico en cada uno de sus abandonos, que han sido muchos. “Aquello -asegura- también tenía su gracia. En la tragedia siempre hay muchísimo humor. Mi tristeza era la de veinte millones de españoles. Esto le daba a uno la sensación de un espanto tan grande, tan insuperable, que tenías que reír. Quizá para sobrevivir. Yo tengo un amigo,Carlos Giménez, que siempre hace las cosas tristes que le han sucedido; Es el Paracuellos del Jarama. Es estúpido, remover y remover, recordar. Es completamente idiota hacerlo. Para mí nada es suficientemente dramático. Ni que se mueran tus padres o tus hijos. Sobrevivir es lo único importante. Eso sí, hay que tener un afecto, de otro modo, ni sobrevivir se puede”.

Vázquez empezó en la editorial Bruguera (“allí nací y morí”) su primer encargo fue Las hermanas Gilda. Antes había mandado unos dibujos que, después de rechazados, fueron admitidos. Pero hablar de Las hermanas Gilda es hablar de las tres censuras que él, como todos los dibujantes, tuvo que sufrir: la de la editorial, la estatal y la religiosa. Recuerda, por ejemplo, una portada rechazada porque salía una chica tocando el piano, y el piano era un instrumento pornográfico; o la chica a la que <Jorge> hubo de borrar las trenzas porque estas eran muy eróticas. Sus hermanas Gilda no podían salir de noche, no podían tener novio. Por eso las aventuras de las adorables hermanas eran siempre idénticas: La Gilda seva al campo, se encuentra un sapo y le da un beso. En Don Pío,  Luisito, pensado como hijo de Doña Benita, se tuvo que convertir en sobrino; un hijo no podía hacer travesuras a sus padres. Ahora, en opinión de Vázquez, las historietas siguen siendo tan idiotas como antes: “Porque se ha muerto Franco, pero continúan los viejos en la editorial (él siempore se refiere a Bruguera, su bestia negra). Es como en las familias, que se muere el abuelo, pero queda el padre”.

- Me han contado una de las maldades que usted hizo a Bruguera; cuando les envió un montón de paginas sin dibujar, excepto el primero. Y ellos, confiados, lo llevaron directamente a la imprenta.
- Mira, Bruguera es una basura. Al principio era un joven inexperto y me entregaba. Luego los directivos decían: aquí lo que falta es producción. Les daba igual que fuera bueno o malo, se trataba de llenar páginas ahorrándose unas pesetas. Y les mandé las hojas en blanco. Pero no tuvo gracia, lo hice por desesperación. Yo tenía un convenio para quedarme en madrid y me dicen de pronto que debo volver a Barcelona, que si no no cobro. Y yo, en un hotel, sin pagarlo, sin un duro. En ese caso tienes que engañar a alguien más tonto que tú. El que estaba de director lo era, de lo contrario no hubiera sino el director. Fue como engañar a un niño. No tuvo mérito, de verdad. ¿También me vas a preguntar por mis deudas? Ya te digo que han sido muchas, pero todas provocadas por la editorial. “Mire usted, es que yo ahora no puedo trabajar”. decías. Y ellos, pues hay que trabajar por narices. Y tú, que no. Y ellos: pues entonces no le pagamos lo que le debemos. Pero yo era más fuerte que ellos. Me iba por ahí. Tenía mis fulanas, tenía lo que fuera; pero no trabajaba. Y claro, se te echabas los hoteles encima, las denuncias. ¡No veas! Yo he estado en la carcel , por no pagar en un hotel, mientras Bruguera me debía más de 100. 000 pts. Claro que luego tuvieron que venir a sacarme bajo fianza.

- ¿Cuántas veces ha estado en la cárcel?
- Tres veces, pero poco tiempo. El récord lo tengo en seis meses. Lo suficiente para saber que si entras es difícil salir limpio. Yo me divertí, lo pasé bien. Estando allí hubo un incendio, apagué el fuego, salvé a un guardia y me dieron una mención de honor. En la Modelo cada uno se relacionaba con los de su élite, y claro, yo me relacionaba con los estafadores. Los había tremendos: de casas de discos, de urbanizaciones, algunos de grandes quiebras. Gente gorda. Allí tenían hasta chicas, no te digo más; menos salir a la calle, lo que quisieran. Vino, coñá, conversaciones mundanas y elegantes. Todos eramos unos señores. Y nadie negaba nada. Te decían “pues cuando salga voy a hacer una operación de tantos millones”. Era lo normal. Era gente clara, y no los de la editorial, que te hablaban de un nuevo proyecto, que tú ibas a hacer tantas páginas, y luego veías que te reproducían mil veces sin pagarte un duro. Porque, mira, yo tengo la teoría de que un estafador es el tío que saca los ahorros a la gente de la calle prometiendo unos pisos en la playa y que luego es mentira. Pero cuandoun tío etafa a unos riquísimos que tienen una tela, a una gente que ha estafado toda su vida a los demás, eso es un señor. Es igual que cuandouna prostituta te dice, “Bueno, ¿Qué pasa?, me lo he ganado con mi coño”. Es una señora. Es una cuestión de negocios. Pero esas otras que van de finas y resulta que... ¡Vamos, eso sí que es una verdadera prostituta! Las mujeres de los amigos dicen que tienen affaires. Las prostitutas nunca te engañan. Es gente sana y sincera. Te lo digo Yo.

- Que debe saberlo.
- Si, tuve una casa de prostitución. Si, en Madrid, en la calle de Ayala. Yo estaba de director en una casa de publicidad. Ha sido el único sitio donde me han llamado la atención por trabajar. Tuve que irme. Me habían dado un montoncito de problemas para resolver. “Tenga, Vazquez, vaya haciéndolo usted”. Y me puse a hacerlo. Cuando terminé vinieron y me dijerom “Pero hombre, no me haga usted esto, ¿Que voy a hacer yo ahora?” “Pues darme más trabajo”, contesté. “No, no, Vázquez. Eso no. Aquí hay un ritmo de trabajo, que usted debe respetar. Tenga usted en cuenta, Vázquez, que soy yo quien tiene que crear trabajo para que usted lo haga”. Y monté la casa de prostitutas para los americanos. Pero claro, no era un profesional. Y todo el dinero que ganaba me lo gastaba con las chicas. Claro que ser profesional de cualquier cosa es repugnante. Gente estupenda las prostitutas. Más de una vez yo me he ido a las ramblas, y les he pedido dinero para cenar. “Manolo” me ha dicho alguna “espera un momento que tengo una cita, ahora vuelvo”. Y me daba la pasta. Si es que entre esta gente tan despreciada los hay muy serios. Una de las veces que salí de la carcel fui a Bruguera a pedir trabajo y me dijeron “Espere usted hasta que se olvide esto·. Y entonces me fuí a buscar un amigo mío, un gitano que había encontrado en la Modelo. Pues me pagó un piso durante tres meses. Me imagino de donde lo sacó, pero a mi no me faltó nada. Eso es un amigo, ¿no?.

En la cara de Manolo Vázquez nada llama la atención excepto sus ojos azules, de verano. Lo que ha vivido se le ha ido posando en las pupilas, por otra parte sorprendentemente mentirosas y juveniles. El resto, las manos, la boca, el cuerpo, ha acumulado el deterioro de sus 53 años, de todas las aventuras y desventuras que le han hecho un hombre que se confiesa bastante feliz. Nada más entrar en su casa nos dice que perdonemos, que se acaban de cambiar, que todavía faltan muchos muebles. Es un piso insólito. Parce rellenado a base de deshechos, de cosas que otros han ido abandonando. La tapicería del tresillo está carcomida, todo son agujeros, boquetes verdaderos. “Es el perro” dice ·se come todo”. Las paredes necesitam una mano de pintura y el cuarto donde nos recibe es como un enorme pasillo donde se ha colocado lo estrictamente imprescindible. Sus dos hijos son guapos y cariñosos. Buscan corriendo los tebeos de su padre. “Mira, este es Angelito y este Tío Vázquez”. Su mujer, veintiseis años menor que él, ha preparado un cocido para invitarnos. Ella también aclara que el piso, en fin, lo acaban de alquilar. Más tarde, cuando explican su peregrinaje familiar de edificio en edificiom con una naturalidad pasmosa, como si fuéramos sus mejores amigos, una gente que les quiere, es cuando definitivamente decides que esta gente te cae muy bien. 

“Es que en estos últimos años nos hemos ido cuatro veces de los pisos, por no pagar. A mí me trae sin cuidado lo que diga la gente. Si en un momento determinado se han complicado las cosas y no has pagado al casero (porque te has puesto enfermo o porque te has gastado el dinero, es lo mismo), durante un mes, dos, o siete meses, hasta que los caseros se hartn, entonces tienes que coger una camioneta por la noche, y con los niños y lo que te puedas llevar, abandonar. Esto no deja de ser triste, pero no por la moralidad. Quizá no encuentres a nadie que sea más amoral que yo. Si hubiera una medalla para el mayor sinverguenza, ésa la llevaría colgada yo. Lo que me moesta es la mezquindad. Eso sí. Porque a mí me gustaría irme sin pagar de un hotel de Acapulco. Como me gustaría estar con Bo Dereck y largarme sin pagar. Pero hacérselo a una viuda de cincuenta años me parece criminal. O sea, que no es la moralidad, sino la calidad de la empresa.Irme de un piso porque no puedo pagar treintamil cochinas pesetas me descompone, se me cae la cara de verguenza. Te dejas allí la moqueta recién puesta y un montón de cosas que no puedes cargar. Y luego están los niños que son unos aventureros como nosotros y no les importa nada. Pero hay que buscar colegios nuevos y es un poco incómodo (interviene la mujer de Vázquez, que dice “pero a mis hijos les digo todo. Cuando viene alguien a cobrar y no quiero abrir la puerta les cuento porqué: es que mamá no tiene dinero, les parece normal. Eso sí, nosotros no tendremos dinero paa pagar el piso o incluso para lo más necesario, pro los niños no se quedan sin sus juguetes, mis hijos tienen sus reyes como todos los niños. Aunque manolo y yo tengamos que repartirnos un huevo frito para comer”).

Manolo Vázquez se ha hecho famoso entre sus compañeros no sólo por ser un gran dibujante o por huir de los pisos antes del amanecer. Es el rey del sablazo.Disfruta pidiendo dinero a los demás, pero, sobre todo, disfruta al elaborar mil trucos para no devolverlo. Hay quien piensa que tener deudas es para Vázquez una cuestión de honor. “No, no. es que yo siempre he tenido mi propio código. Cuando decretaba que una persona no tenía derecho a cobrar, pues nocobraba. Edifiqué mi mundo desde la infancia. Por ejemplo, si alguien me prestaba un paquete de tabaco y al día siguiente me decía “Oye, manolo, a ver cuando me lo devuelves”, ese tío seguro que no cobraba, le daba de baja. Hablo de otros tiempos ¿eh?Y los hoteles. Los había donde no te daban comida y luego te la cobraban, o no te lavaban la ropa, te quitaban la luz en epocas de restricciones y te dejaban sin dibujasr. De esos no cobraba ni uno. Esto me gustaba. Me sentía como un vencdor. O imagina al tipo ese que viene a arreglar un grifo o un televisor y que cuando se va no lo ha arreglado como es debido. Pues lo que yo hago es llamarlo de nuevo. Oiga usted, que esto está igual que antes. Y el tipo, que no , que está bien, o que quiere cobrar otra vez por lo mismo. Es esos casos lo que hago es encargarle muchas más obras, y desde luego, no cobra ninguna. Estas cosas son las únicas que hago. Lo que pasa es que conmigo haymucha leyenda. De verdad. Me sucedieron varias anécdotas divertidas que se corrieron por ahí, y ya está. Y además luego me inventé a tío Vázquez, que está basado en esto, en el que no paga nuncay que es capaz de tomarse un trabajo inmenso con tal de huir del sastre. Creo que yo inventé lo del sastre. Y si, la verdad es que había una base de realidad. En cierto modo es autobiográfico. La del sastre es una historia muy vieja ¿te la cuento? Bien, pues vamos allá. Tenía yo quince años, levaba yo poco tiempo aquí, e Barcelona. Tenía que hacerme un traje. Me lo hice. Y mira, no sé de que género sería, pero te aseguro que crecía. Todos los trajes menguan ¿no? pues este crecía y crecía. Y cada semana tenía que ir a que me cortaran las mangas y las piernas medio mtro. Era como una ameba gigante. Te lo prometo. Y claro, yo le decía al sastre, que, por cierto, tenía un nombre repugnante, se llamaba Megurrea, que si no me lo arreglaba no cobraba. Yo iba cada semana a arreglar aquello y él cada semana me pasaba la factura. A casa, al trabajo. Incluso dejé e ir a trabajar para no pagarle. Un día, pasados dos o tres años, me mandó al sobrino. “Me ha dicho mi tío” dijo, “que si logro cobrarle podré trabajar con él”. “Bien”, le contesté, “usted me ha conmovido. Usted va a conseguir lo que nadie ha conseguido. Espere un momento que voy a ir a buscar el dinero. Pero, si no le molesta, me presta 500 pts para el taxi” Y allí lo dejé. No sé que pasaría. No se si su tío le dió el trabajo o le asesinó. Claro que en aquel tiempo de posguerra yo tenía un problema terrible con la ropa. No sé si era de mala calidad o qué, pero la verdad es que siempre necesitaba hacerme trajes. Era una pesadilla. Pero después de esto, debo decir que ni siquiera para mí es agradable tener deudas. No lo es. Lo que pasa es que si las tienes no te vas a amargar. Lo mejor es divertirte a su costa, o convertirlo en historietas. La leyenda de Vázquez deudor se corrió tanto, creció de un modo tan brutal, que podía haberme sentido vilipendiado. En vez de eso, decidí sacarle dinero y crear al tío Vázquez. Lo malo es que, como te decía antes, lo que yo hubiera querido es ser un estafador inmenso, de gran escala, y no un pobre tío que huye de su sastre. El sueño de mi vida era ser el perfecto sinverguenza. No me falta capacidad, creo yo. pero nunca he tenido medios y he debido conformarme con ser un aprendiz. Sacar mil pesetas a un amigo no tiene ninguna gracia.

-Cuando oye hablar de orden, de sacrificio, ¿Qué le pasa?
- Pues que puedo vomitar. Son dos palabras repugnantes. O eso otro de hombre de provecho, que quiere decir que nunca ha sacado provecho de nada. El hombre de provecho es uno que se ha levantado a las siete de la mañana, que no ha pedido anticipos, que no ha hecho nunca una huelga y que al llegar a los 65 años se ha jubilado, le ha besado los pies al dueño y se ha retirado a morir. En cambio, elque le ha dicho: oiga que yo tengo derecho a esto, que usted me está estafando; ese dicen que es un cabrón. Por tanto, ser un hombre de provecho es ser un imbécil integral, ser una planta. Yo ni siquiera por un momento he sido un hombre de provecho. Soy un bohemio desde que me fuí de casa, a los nueve años, por falta de amor, como todo el mundo que se va. Yo necesito mucho amor, afecto constante. Tal vez por que de niño no lo tuve. Y odio que me compadezcan. Ni siquiera cuando estoy enfermo, con una gripe. Si, soy un bohemio. Pero entendiendo esto en su justo significado. La bohemia no es sinónimo de hambre, de andar todo el día sin un duro. Mira, yo lo veo de esta manera: por ejemplo, ahora cuando te vuelvas a madrid, yo cojo mi abrigo y me voy contigo en el avión. Al llegar a Madrid nos tomamos una copa juntos y regreso en el próximo avión. Solo eso, nada más. Por gusto. O que, por ejemplo, te encuentro en la calle y tú me dices, “Vázquez, te vienes a cazar tigres a la india?” y yo te respondo “espera que voy a buscar la canana”. ¿No? Bien, pues a mi modo de ver, eso es lo que merece la pena en la vida. Todo lo demás es perder el tiempo.







viernes, 29 de mayo de 2015

Daredevil




Alarma, posibles spoilers. Si no has visto la serie, sugiero que corras a hacerlo a la primera oportunidad antes de leer esto, aunque cualquier cosa que yo diga no es comparable a verla.

Yo soy uno de esos degenerados a los que no les pareció tan mal la adaptación al cine de Daredevil que protagonizó Ben Affleck hace ya algunos años. Al menos la versión del director. Creí que era lo máximo que podían hacer con el personaje en celuloide. Me atrevo a decir que incluso la anterior experiencia no fue mala si tenemos en cuanta la época en que se hizo. Si, aquel telefilme del increíble Hulk en el que salía Daredevil. Todo aquello me parecía mas o menos aceptable porque así al menos teníamos al personaje en imagen real, con diversos grados de acierto, y no había nada mas, ni lo iba a haber en un largo tiempo.

Eso era hasta ahora, que ha llegado la serie de Daredevil de la mano de Netflix, que deja a los anteriores intentos de llevar al personaje a la pantalla en eso, intentos y nada más.

En la serie, desde la primera escena del primer capítulo de los trece, y de una hora de duración, o de emoción me atrevería a afirmar, la serie te agarra y te clava al asiento introduciéndote en la Cocina del Infierno en donde se desarrolla la acción. Te hace sentir como si fueses uno más de los habitantes del lugar y te jugases la piel como la mayoría de los personajes.

En la serie, asistimos al nacimiento de Daredevil antes de Daredevil. Vemos un vigilante que comienza un camino, siendo testigos de como aprende a pelear y a decidir. Charlie Cox interpreta a Matt Murdock, un hombre dividido, abogado y vigilante que aprende que la ley y la justicia no siempre van de la mano y a menudo se ve forzado por las circunstancias a ensuciarse como la misma dura vida de las calles del barrio de la Cocina del infierno en donde vive y a veces casi muere.

Su socio Foggy Nelson, interpretado por Elden Henson, es una persona abierta y honesta , leal con su socio, aunque con sus propias ideas y sus propios sueños, que se ven postergados por el ambiente en el que está envuelto, esas calles que siempre conoció.

Deborah Ann Woll es Karen Page, secretaria, antigua cliente del bufete de los dos socios, y mucho más, no es una simple comparsa. Hábil , inteligente e inquieta, toma iniciativas sin esperar que las cosas vengan a ella. Es consciente del mundo en el que vive, y de como le afecta eso, lo que no es excluyente con una empática y amigable personalidad.

Vondie Curtis-Hall es Ben Urich, periodista de investigación  que a través de la propia iniciativa de Karen se verá conectado al resto de personajes. Periodista de la vieja escuela, al que a veces pesan en el ánimo los años y las experiencias, amargas muchas de ellas. Investigador instintivo, descubre que sus habilidades no se han visto en absoluto afectadas por el paso de los años ni por los sinsabores que tuvo que padecer, capaz de tirar de cualquier hilo hasta alcanzar su origen.

Llegamos al gran antagonista. Vincent D'Onofrio da vida a Wilson Fisk, y que vida le da. Un personaje que brilla como nunca en sus adaptaciones y que hace justicia a lo mejor de su versión de papel. Hipnótica interpretación de un Wilson Fisk que aún no es Kingpin. Un encarnación brutal en más de un sentido de un personaje antagónico a Daredevil, pero igual de drástico, e incluso mucho más en ocasiones.

La acción es vertiginosa. Nunca había visto que yo recuerde escenas de lucha tan verosímiles con las que cada golpe casi me duele a mi. En esta serie Daredevil golpea, pero es golpeado repetidamente, sangra, e incluso le abren algún que otro agujero. Fisk entra en estados de brutalidad ancestral no aptos para sensibles. Una de las escenas me produjo un poco de mal cuerpo durante unos minutos. La cosa es de un realismo que llega a abofetear.

Los guiños al comic son frecuentes. Stick, Vanessa, Melvin y su taller con un prototipo del Zancudo, la mano aunque no la mencionen explícitamente, Electra aunque tampoco la llamen por su nombre, etc...

Si esta serie tiene alguna fisura, yo no la he detectado, y por favor no  me la digáis. Intensa y plenamente disfrutable de principio a fin, y eso que el famoso traje no aparece hasta las escenas finales de la temporada, pero eso es lo de menos. Un gran placer para la vista, con toda su crudeza, que hace que ya desee ver la segunda temporada, confirmada para el 2016 si no me equivoco, y que espero mantenga el nivel de esta primera.

jueves, 17 de abril de 2014

Soldados invernales, vengadores, y agencias de espionaje







Bien, ya he visto la película Capitán América, soldado de invierno. Como soy más marvelita que cinéfilo me gustó, porque además de confrontar al soldado de invierno, este filme es una aproximación cinematográfica  a la serie limitada publicada hace unos años titulada Nick furia contra Shield, aunque este Nick Fury que vemos en pantalla sea un poco desnatado como ya he dicho en alguna ocasión. Es un personaje interesante, si, pero no brilla tanto como la versión clásica del personaje del comic.

Estos próximos meses pueden ser interesantes en cuanto a adaptaciones de personajes del noveno arte de la casa de las ideas. X men: Días del futuro pasado y Guardianes de la galaxia parecen propuestas entretenidas. Amazing Spiderman, no tanto, y eso siendo inmensamente benévolos. Con haber visto el tráiler, suficiente. La experiencia de la película anterior me dejó completamente indiferente, por no decir decepcionado. Dejando aparte el tema de los lanzaredes orgánicos y de la nefasta  Spiderman 3, las de Raimi son las mejores adaptaciones fílmicas en cuanto al espíritu de los personajes y la historia que se narra. Esto que tenemos ahora es un sucedáneo sobrefinanciado y cuyos personajes secundarios no apoyan la narración. Es más, algunos de ellos ni siquiera aparecen. Se ha eliminado toda relación y por tanto el elenco del Daily Bugle, esencial en la vida profesional y en parte de la personal, mutilando parte de la narración, lo que hace que argumentalmente la película cojee más que el dr House  con mono de vicodina.

Se que soy un criticón en cuanto a algunas de estas producciones fílmicas de la Marvel. Soy consciente de que las adaptaciones del papel al celuloide nunca son exactas. Pero jode que se hagan ciertas cosas con las historias. No puedes coger a un personaje y deformarlo hasta el extremo para que se adapte al cine, porque por mucho que se pretenda no son personajes para todos los públicos. Pretender contentar a todo el mundo con una película así es degradar a los personajes y distorsionar la historia hasta el ridículo. Para hacer eso, que inventen algo nuevo en Hollywood, que ya va siendo hora de que tengan ideas propias, en lugar de saquear las estanterías de los comics y de los libros. Sencillamente, esas historias no son para todos los públicos. Tienen su propio equipaje sentimental, argumental, o como quiera llamarse. Su propia moderna mitología es un camino del que no se debe desviar demasiado si no se quierae acabar con una mierda desvirtuada como resultado. Sucedió con los cuatro fantásticos y con otros fiascos, y parece que no aprenden.

Así, la nueva franquicia de Spiderman se convierte en material prescindible para el aficionado de toda la vida, siendo sólo atractivo para los espectadores deseosos de ver escenas de lucha efectistas y poco más. Este motivo es el que hace perder el interés y girar la vista para concentrar la atención en la gran saga marveliana iniciada con Iron man,  el universo compartido poblado de prodigios que interactúan y abren camino para una nueva fase cinematográfica de los personajes que desprende un halo que parece decir que es tan sólo el comienzo de algo mayor y más excitante, no solo en el cine, también en la pequeña pantalla. Nos aguardan series que podrían ayudan a expandir el universo iniciado en el cine. A día de hoy, ya han comenzado  a proceder de ese modo. Hemos podido disfrutar de capítulos de Agents of Shield que conectaban con Thor y el Capitán América, pero puede haber más, mucho más.

Tengo ganas de ver lo que sucederá a continuación. Ver si hacen algo más con los personajes que nos han presentado. Llevarlos a un nuevo nivel, o si los dejarán olvidados hasta el siguiente reinicio. Si hacen algo, debería ser al menos tan interesante como lo visto hasta ahora. Seguir por ese camino por el que han empezado a echar a andar, puede suponer muchos momentos de disfrute para los aficionados, y un buen pellizco de beneficios para los productores. Si lo hacen bien, todos salimos ganando.

Stark, Rogers, Banner, y los demás. El acudir al cine atraído por esos personajes, y con la esperanza de ver resurgir a Shield, porque tiene que hacerlo. Hydra, su reflejo más perverso, sigue ahí fuera, maquinando y operando a sus anchas. Alguien tiene que aplastarlos, o al menos frenarlos. Ese alguien ha de ser Nick Fury, al frente de Shield. Pero un Nick Fury con más protagonismo y más directo y activo que el visto hasta ahora, con mayor entidad.

Porque Shield es la agencia con mayúsculas. La organización que es el nexo entre los principales componentes de ese universo Marvel. Lo es en el comic, y ya lo hemos atisbado en el cine, lo que da sensación de realidad incluso en una obra de fantasía como son estos filmes. Es la sensación de ver en pantalla, y por tanto, de vivir durante un periodo de tiempo, la idea de vivir en un universo interconectado como el real, en lugar de los mundos herméticos y estanqueizados  que habíamos visto anteriormente.
Esa es la mayor virtud de esas películas.Algo de lo que Dc Comics carece, al igual que las actuales peripecias de Spiderman en el celuloide, aunque debieran integrarse, tal y como vienen haciendo en  las películas individuales de los personajes de los Vengadores. Eso enriquecería cada uno de los filmes por separado, y todos en su conjunto, además de ser una beneficiosa promo  cruzada.

miércoles, 12 de febrero de 2014

Nick Furia






El mundo del comic, en lo profesional, es muy desagradecido, y a menudo hasta sucio. Mirad si no lo que hicieron con The Authority, y lo que son ahora los personajes que componían el título.

Marvel comics, una de las más punteras editoriales del sector, la que revolucionó el mundillo a principios de los años 60, parece haberse estancado en cuanto a su actividad principal, la de editar historias, prefiriendo alimentar otros mercados más lucrativos a corto plazo, perdiendo el culo tras las adaptaciones cinematográficas de su catálogo.

No es algo nuevo, que en la editorial, que nunca fue realmente dueña de su propio destino, si no siempre propiedad de otra empresa, ahora Disney, hiciera aberrantes experimentos con sus personajes, para estrujar todos los dólares que pudiera a través del merchandising. Como la saga del clon de Spiderman, el Capitán América de... Puaj! Rob Liefeld, o ahora el mismo Spiderman con la mente del Doctor Octopus...Valiente gilipollez. Por no hablar de la moda de las portadas fosforito, que felizmente quedaron atrás.

Ahora, las franquicias del cine, se plasman en papel, como la de los vengadores, para seguir exprimiendo a la vaca mientras tenga una sola gota de leche. Ya se sabe que el exceso de marketing acaba jodiendo el producto que se debiera potenciar.

Tenemos un Nick Furia cinematográfico, similar al que se concibió para los ultimates, que queda muy bien en pantalla, algo que no puede negarse. Pero lamentablemente no tiene más. Se le supone el director de Shield, la agencia de espionaje más cool que la imaginación pueda concebir, pero este Nick Furia no tiene chispa, se diluye en su organización. Es el director de Shield como podría serlo de la agencia tributaria. Este personaje, como su homólogo de los Ultimates, no posee ni un ápice del carisma que posee la encarnación clásica, con una personalidad bien definmida y un carisma que eclipsa a cualquier cruzado con capa, una constante que se mantuvo desde 1963, en el que vio la luz por vez primera.

No es que Samuel L Jackson haga un mal papel, eso ni por asomo, con lo que le han escrito ha hecho unas grandes apariciones. Tampoco es que el personaje tenga que andar por ahí sin afeitar, fumando puros constantemente, y blasfemando, aunque ya es su imagen icónica en este caso. No es eso. Furia es un personaje con fuerza, con carácter, que ha logrado sobrellevar los horrores que ha visto y vivido, con un extenso bagaje histórico, del que forma parte, y su presencia siempre sobresale, lo hemos leído miles de veces así. Lo que vimos en las películas fue un personaje cerrado, sin nada especial que ofrecer, al  que cualquier personaje eclipsa sin mucho esfuerzo, incluso el de María Hill. Lo vimos en la película de los Vengadores, no como el superespía de Marvel, si no como un deslucido funcionario de alto nivel, sin más.

Este es Nick Furia descafeinado, no el que siempre conocimos, no saca todo el potencial que tiene, y es una pena, pues es un personaje que puede dar mucho más juego de lo que hemos visto hasta ahora. Espero que en próximas apariciones en el celuloide se redima, como en la secuela del Capitán América,  porque  este es uno de los mejores personajes que la casa de las ideas ha parido, que por cierto, no contentos con castrar al personaje en el cine, lo han hecho también sobre el papel, condenando al personaje original al olvido, siendo sustituido por un penoso sucedáneo.




lunes, 18 de marzo de 2013

La casa de las ideas





Marvel comics, la casa de las ideas. Así es como se le conocía en tiempos. Mítica, casi legendaria editorial, cuyas creaciones forman ya parte integrante de la cultura popular, creaciones que componen una imaginería común a todo el mundo.

Esta editorial, que lleva tantos años acompañandonos, ha estado presente durante gran parte de nuestras vidas, y en algunos casos, durante toda ella, pero como muchas otras cosas, tiene su origen, un origen que nos lleva al viejo y sórdido New York, unas cuantas décadas atrás.

Todo comenzó al final de la década de los 30, en una gran explosión creativa por parte de numerosas editoriales del sector, animados por el gran éxito de Superman y Batman, de la National Periodical, ahora Dc comics.

Timely comics, editorial propiedad de Martin Goodman, se lanzó sin vacilar tras la estela del éxito de Superman, y otros héroes disfrazados, en una época, la de la gran depresión, en la que la sociedad americana, necesitaba héroes, aunque fuesen de papel. En 1939, Goodman se lanzó con la Antorcha Humana, creada por Carl Burgos, y Namor, el hombre submarino, de Bill Everett. Pronto, en 1941, le seguiría el Capitán América, de Joe Simon, y Jack Kirby. La decisión pareció haber sido un acierto, pues todas las colecciones cosecharon un gran éxito, éxito que duraría hasta el final de los años cuarenta, en los que la atención del público, y las ventas, disminuyeron notablemente, en una especie de crisis del sector del comic, quizá motivado por otro gran medio de entretenimiento, el cine. Curiosamente, los títulos que mejor resistieron esas horas bajas del comic, fueron los que más tiempo llevaban en el mercado, los que prendieron la mecha, Superman, y Batman.

En la década de los 50, en vista de el estado del mercado, Timely cambió su nombre por el de Atlas, cambiando su política editorial, y Martin Goodman, al mando de todo, y para resistir en el negocio, se limitaba a subirse al carro del éxito de la competencia, publicando comics de cualquier temática, animales, terror, detectives, bélico, policíaco, romántico, oeste, todo servía, cualquier lugar por donde calentara el sol.

La década de los 50, no fue la más brillante, ni para Atlas, ni para el sector del comic en general. Fue realmente convulsa, puesto que una vez más, los autores fueron sobresaltados por la que parecía otra gran crisis del comic, crisis demoledora que creyeron que los derribaría para siempre. La explosión llegó en 1954, en forma de un ensayo de grán éxito, escrito por el psiquiatra Frederick Wertham, titulado La seducción de los inocentes, en los que se criminalizaba el comic, relacionandolo con incitación a la delincuencia, y a las desviaciones sexuales, lo que causó un gran revuelo en todo el país, afectando seriamente a la industria, lo que originó que varias editoriales tuvieron que echar el cierre, y la editorial EC se vio seriamente tocada, pues sus mayores éxitos residían en las historias de terror, y policíacas. A la industria no le quedó otro remedio que autocensurarse, a través del Comics Code Authority, que regulaba los contenidos que editaban. El Comics Code, fue un paso inteligente, pero insuficiente, ya que Atlas se vio seriamente afectada por el escándalo, y se vio obligada en 1957 a reducir drásticamente su volumen de títulos, teniendo además que llegar a un acuerdo con la competencia, Dc Comics, para que le distribuyeran su catálogo. Así languidecería Atlas comics, durante el resto de la década de los cincuenta, mientras en Dc comics, en 1959, relanzaban e intentaban renovar el género de los superhéroes.

A principios de los años sesenta, Dc comics parecía llevarse el gato al agua del sector del comic, con sus remozados superhéroes. Martin Goodman, deseaba fervientemente ese éxito, por lo que aguijoneó a su adjunto y primo político, Stan Lee, presente desde los tiempos de Timely, a crear unos personajes e historias que le hicieran sombra a la competencia. Stan Lee estaba cansado de ese mundo, y se planteaba cambiar de profesión, de modo que sin nada que perder, decidió hacerlo, pero a su manera. En 1961 lanzó Los cuatro fantásticos, que bebía tanto de las series superheroicas, como de las historias de ciencia ficción que había caracterizado a Atlas, pero con un toque especial, dando a los personajes una humanidad y un realismo nunca antes plasmado en los comics.

Los 4 Fantásticos serían el pistoletazo de salida para otras series y personajes, como el Hombre Hormiga en el Tales to Astonish de enero de 1962, The Incredible Hulk en mayo de 1962, Spider-Man en el último número de Amazing Fantasy en agosto de 1962, Thor el número de Journey Into Mystery de agosto de 1962, Iron Man en el número de Tales of Suspense de marzo de 1963, la Avispa en el número de Tales to Astonish de junio de 1963 y el Doctor Extraño en el número de Strange Tales de junio de 1963.

El éxito de estos personajes hizo que la compañía, que ahora respondía al nombre de Marvel Comics, se lanzase a publicar dos series de superhéroes en septiembre de 1963, The Avengers y los X-Men. Un nuevo superhéroe, Daredevil, aparecería en el título homónimo en abril de 1964, mientras que personajes de los años 40 como Namor y el Capitán América protagonizarían sus propios seriales, el primero en Tales to Astonish y el segundo en Tales of Suspense, en agosto de 1965 y noviembre de 1964 respectivamente.  El último personaje de aquella etapa sería Nick Fury, un personaje que protagonizaba historietas bélicas desde 1963, pero que sería remozado a partir del número de Strange Tales de agosto de 1965, convirtiéndose en un agente secreto integrado dentro del universo ficticio de Marvel

Fue una gran explosión creativa, y de gran acogida. Antes de Marvel, la mayoría de los superhéroes fueron  gente perfecta, sin problemas graves ni duraderos. Lee presentó personajes complejos y naturales que podrían tener mal humor, arrebatos de melancolía, la vanidad, sino que discutían entre sí, preocupado por el pago de sus facturas y impresionar novias, aburrido, o incluso a veces eran físicamente enferma. Todas esas cosas fueron las que hicieron de la editorial Marvel un gran éxito que le hicieron replantearse su retirada del mundo editorial, asi como de coger las riendas de la editorial.

La Marvel de Stan Lee revolucionó más allá de los personajes e historias, era por  la manera en que sus comics dieron  un sentido de comunidad entre los lectores y autores. Lee introdujo la práctica de incluir un panel de crédito en la página de bienvenida de cada historia , nombrando no sólo el escritor y dibujante, sino también el entintador y rotulista. Habitualmente insertaba noticias sobre los miembros del personal, e incluso publicaba cartas de los fans, y sus respuestas, todo ello siempre escrito en un estilo amigable, distendido, y conversador.

Otra de las peculiaridades de Marvel, fue su propia metodología de creación de historias. El método Marvel, que en parte fue adoptado por necesidad, ya que Stan Lee guionizaba la mayoría de las colecciones, y para mantener el ritmo de trabajo y cumplir los plazos, lo que hacía era, a diferencia de las otras editoriales, que trabajaban con guiones detallados, Lee tan sólo les daba un argumento general, rellenando los huecos de la historia hasta llegar al número de páginas asignado. Tras el proceso de dibujo, Stan Lee, les escribía los títulos, y los globos de texto, además de supervisar la rotulación y el proceso de coloreado. De esta entusiasta forma, el dibujante se convertía en co-creador de la historia a publicar.

Marvel, destacó por desarrollar sus historias en entornos reales tales como New York, en contraposición a sus rivales, especialmente a la Distinguida Competencia, como llamaban a Dc comics, cuyas historías tenían lugar en escenarios ficticios, como Gotham, o Metrópolis. Además introdujo una mayor dosis de realismo, a través de las problematicas cotidianas de los personajes. La editorial, desde los tiempos de Timely, supo construir personajes creíbles, héroes que no eran automáticamente aclamados, sino que en muchos casos inspiraban suspicacias, lo que hacía más facil la conexión con el lector.

La editorial supo jugar las mejores cartas, introduciendo la continuidad en el mundo del comic, en el que cada suceso ocurrido tenía su peso, relevancia, y consecuencias, siendo siempre tenida en cuenta la trayectoria de cada personaje.

En los 60-70, aún existía en el sector ciertos miedos a que una nueva crisis del comic acabase con todo, pero Marvel lideraba el mercado, por sus nuevas formas de proceder y su visión, visión realista, que a veces tocaba temas sociales candentes como el de las drogas, que fue muy comentado en su tiempo, por saltarse la restricción del Comics Code. O visión que reflejaba los mismos autores y sus estilos, como Steve Ditko, Jim Steranko, Neal Adams, el mismo Stan Lee, y otros muchos artistas y escritores, que desde Marvel, revolucionaron el mundo del comic, haciéndolo para un público más adulto, y dignificándolo, ganándose el respeto y reconocimiento tanto del público en general, como de otras industrias artísticas, como la del cine, llevándolo a lo que es ahora, una gran institución con su propia y fantástica mitología.