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jueves, 17 de abril de 2014

Soldados invernales, vengadores, y agencias de espionaje







Bien, ya he visto la película Capitán América, soldado de invierno. Como soy más marvelita que cinéfilo me gustó, porque además de confrontar al soldado de invierno, este filme es una aproximación cinematográfica  a la serie limitada publicada hace unos años titulada Nick furia contra Shield, aunque este Nick Fury que vemos en pantalla sea un poco desnatado como ya he dicho en alguna ocasión. Es un personaje interesante, si, pero no brilla tanto como la versión clásica del personaje del comic.

Estos próximos meses pueden ser interesantes en cuanto a adaptaciones de personajes del noveno arte de la casa de las ideas. X men: Días del futuro pasado y Guardianes de la galaxia parecen propuestas entretenidas. Amazing Spiderman, no tanto, y eso siendo inmensamente benévolos. Con haber visto el tráiler, suficiente. La experiencia de la película anterior me dejó completamente indiferente, por no decir decepcionado. Dejando aparte el tema de los lanzaredes orgánicos y de la nefasta  Spiderman 3, las de Raimi son las mejores adaptaciones fílmicas en cuanto al espíritu de los personajes y la historia que se narra. Esto que tenemos ahora es un sucedáneo sobrefinanciado y cuyos personajes secundarios no apoyan la narración. Es más, algunos de ellos ni siquiera aparecen. Se ha eliminado toda relación y por tanto el elenco del Daily Bugle, esencial en la vida profesional y en parte de la personal, mutilando parte de la narración, lo que hace que argumentalmente la película cojee más que el dr House  con mono de vicodina.

Se que soy un criticón en cuanto a algunas de estas producciones fílmicas de la Marvel. Soy consciente de que las adaptaciones del papel al celuloide nunca son exactas. Pero jode que se hagan ciertas cosas con las historias. No puedes coger a un personaje y deformarlo hasta el extremo para que se adapte al cine, porque por mucho que se pretenda no son personajes para todos los públicos. Pretender contentar a todo el mundo con una película así es degradar a los personajes y distorsionar la historia hasta el ridículo. Para hacer eso, que inventen algo nuevo en Hollywood, que ya va siendo hora de que tengan ideas propias, en lugar de saquear las estanterías de los comics y de los libros. Sencillamente, esas historias no son para todos los públicos. Tienen su propio equipaje sentimental, argumental, o como quiera llamarse. Su propia moderna mitología es un camino del que no se debe desviar demasiado si no se quierae acabar con una mierda desvirtuada como resultado. Sucedió con los cuatro fantásticos y con otros fiascos, y parece que no aprenden.

Así, la nueva franquicia de Spiderman se convierte en material prescindible para el aficionado de toda la vida, siendo sólo atractivo para los espectadores deseosos de ver escenas de lucha efectistas y poco más. Este motivo es el que hace perder el interés y girar la vista para concentrar la atención en la gran saga marveliana iniciada con Iron man,  el universo compartido poblado de prodigios que interactúan y abren camino para una nueva fase cinematográfica de los personajes que desprende un halo que parece decir que es tan sólo el comienzo de algo mayor y más excitante, no solo en el cine, también en la pequeña pantalla. Nos aguardan series que podrían ayudan a expandir el universo iniciado en el cine. A día de hoy, ya han comenzado  a proceder de ese modo. Hemos podido disfrutar de capítulos de Agents of Shield que conectaban con Thor y el Capitán América, pero puede haber más, mucho más.

Tengo ganas de ver lo que sucederá a continuación. Ver si hacen algo más con los personajes que nos han presentado. Llevarlos a un nuevo nivel, o si los dejarán olvidados hasta el siguiente reinicio. Si hacen algo, debería ser al menos tan interesante como lo visto hasta ahora. Seguir por ese camino por el que han empezado a echar a andar, puede suponer muchos momentos de disfrute para los aficionados, y un buen pellizco de beneficios para los productores. Si lo hacen bien, todos salimos ganando.

Stark, Rogers, Banner, y los demás. El acudir al cine atraído por esos personajes, y con la esperanza de ver resurgir a Shield, porque tiene que hacerlo. Hydra, su reflejo más perverso, sigue ahí fuera, maquinando y operando a sus anchas. Alguien tiene que aplastarlos, o al menos frenarlos. Ese alguien ha de ser Nick Fury, al frente de Shield. Pero un Nick Fury con más protagonismo y más directo y activo que el visto hasta ahora, con mayor entidad.

Porque Shield es la agencia con mayúsculas. La organización que es el nexo entre los principales componentes de ese universo Marvel. Lo es en el comic, y ya lo hemos atisbado en el cine, lo que da sensación de realidad incluso en una obra de fantasía como son estos filmes. Es la sensación de ver en pantalla, y por tanto, de vivir durante un periodo de tiempo, la idea de vivir en un universo interconectado como el real, en lugar de los mundos herméticos y estanqueizados  que habíamos visto anteriormente.
Esa es la mayor virtud de esas películas.Algo de lo que Dc Comics carece, al igual que las actuales peripecias de Spiderman en el celuloide, aunque debieran integrarse, tal y como vienen haciendo en  las películas individuales de los personajes de los Vengadores. Eso enriquecería cada uno de los filmes por separado, y todos en su conjunto, además de ser una beneficiosa promo  cruzada.

miércoles, 12 de febrero de 2014

Nick Furia






El mundo del comic, en lo profesional, es muy desagradecido, y a menudo hasta sucio. Mirad si no lo que hicieron con The Authority, y lo que son ahora los personajes que componían el título.

Marvel comics, una de las más punteras editoriales del sector, la que revolucionó el mundillo a principios de los años 60, parece haberse estancado en cuanto a su actividad principal, la de editar historias, prefiriendo alimentar otros mercados más lucrativos a corto plazo, perdiendo el culo tras las adaptaciones cinematográficas de su catálogo.

No es algo nuevo, que en la editorial, que nunca fue realmente dueña de su propio destino, si no siempre propiedad de otra empresa, ahora Disney, hiciera aberrantes experimentos con sus personajes, para estrujar todos los dólares que pudiera a través del merchandising. Como la saga del clon de Spiderman, el Capitán América de... Puaj! Rob Liefeld, o ahora el mismo Spiderman con la mente del Doctor Octopus...Valiente gilipollez. Por no hablar de la moda de las portadas fosforito, que felizmente quedaron atrás.

Ahora, las franquicias del cine, se plasman en papel, como la de los vengadores, para seguir exprimiendo a la vaca mientras tenga una sola gota de leche. Ya se sabe que el exceso de marketing acaba jodiendo el producto que se debiera potenciar.

Tenemos un Nick Furia cinematográfico, similar al que se concibió para los ultimates, que queda muy bien en pantalla, algo que no puede negarse. Pero lamentablemente no tiene más. Se le supone el director de Shield, la agencia de espionaje más cool que la imaginación pueda concebir, pero este Nick Furia no tiene chispa, se diluye en su organización. Es el director de Shield como podría serlo de la agencia tributaria. Este personaje, como su homólogo de los Ultimates, no posee ni un ápice del carisma que posee la encarnación clásica, con una personalidad bien definmida y un carisma que eclipsa a cualquier cruzado con capa, una constante que se mantuvo desde 1963, en el que vio la luz por vez primera.

No es que Samuel L Jackson haga un mal papel, eso ni por asomo, con lo que le han escrito ha hecho unas grandes apariciones. Tampoco es que el personaje tenga que andar por ahí sin afeitar, fumando puros constantemente, y blasfemando, aunque ya es su imagen icónica en este caso. No es eso. Furia es un personaje con fuerza, con carácter, que ha logrado sobrellevar los horrores que ha visto y vivido, con un extenso bagaje histórico, del que forma parte, y su presencia siempre sobresale, lo hemos leído miles de veces así. Lo que vimos en las películas fue un personaje cerrado, sin nada especial que ofrecer, al  que cualquier personaje eclipsa sin mucho esfuerzo, incluso el de María Hill. Lo vimos en la película de los Vengadores, no como el superespía de Marvel, si no como un deslucido funcionario de alto nivel, sin más.

Este es Nick Furia descafeinado, no el que siempre conocimos, no saca todo el potencial que tiene, y es una pena, pues es un personaje que puede dar mucho más juego de lo que hemos visto hasta ahora. Espero que en próximas apariciones en el celuloide se redima, como en la secuela del Capitán América,  porque  este es uno de los mejores personajes que la casa de las ideas ha parido, que por cierto, no contentos con castrar al personaje en el cine, lo han hecho también sobre el papel, condenando al personaje original al olvido, siendo sustituido por un penoso sucedáneo.




lunes, 18 de marzo de 2013

La casa de las ideas





Marvel comics, la casa de las ideas. Así es como se le conocía en tiempos. Mítica, casi legendaria editorial, cuyas creaciones forman ya parte integrante de la cultura popular, creaciones que componen una imaginería común a todo el mundo.

Esta editorial, que lleva tantos años acompañandonos, ha estado presente durante gran parte de nuestras vidas, y en algunos casos, durante toda ella, pero como muchas otras cosas, tiene su origen, un origen que nos lleva al viejo y sórdido New York, unas cuantas décadas atrás.

Todo comenzó al final de la década de los 30, en una gran explosión creativa por parte de numerosas editoriales del sector, animados por el gran éxito de Superman y Batman, de la National Periodical, ahora Dc comics.

Timely comics, editorial propiedad de Martin Goodman, se lanzó sin vacilar tras la estela del éxito de Superman, y otros héroes disfrazados, en una época, la de la gran depresión, en la que la sociedad americana, necesitaba héroes, aunque fuesen de papel. En 1939, Goodman se lanzó con la Antorcha Humana, creada por Carl Burgos, y Namor, el hombre submarino, de Bill Everett. Pronto, en 1941, le seguiría el Capitán América, de Joe Simon, y Jack Kirby. La decisión pareció haber sido un acierto, pues todas las colecciones cosecharon un gran éxito, éxito que duraría hasta el final de los años cuarenta, en los que la atención del público, y las ventas, disminuyeron notablemente, en una especie de crisis del sector del comic, quizá motivado por otro gran medio de entretenimiento, el cine. Curiosamente, los títulos que mejor resistieron esas horas bajas del comic, fueron los que más tiempo llevaban en el mercado, los que prendieron la mecha, Superman, y Batman.

En la década de los 50, en vista de el estado del mercado, Timely cambió su nombre por el de Atlas, cambiando su política editorial, y Martin Goodman, al mando de todo, y para resistir en el negocio, se limitaba a subirse al carro del éxito de la competencia, publicando comics de cualquier temática, animales, terror, detectives, bélico, policíaco, romántico, oeste, todo servía, cualquier lugar por donde calentara el sol.

La década de los 50, no fue la más brillante, ni para Atlas, ni para el sector del comic en general. Fue realmente convulsa, puesto que una vez más, los autores fueron sobresaltados por la que parecía otra gran crisis del comic, crisis demoledora que creyeron que los derribaría para siempre. La explosión llegó en 1954, en forma de un ensayo de grán éxito, escrito por el psiquiatra Frederick Wertham, titulado La seducción de los inocentes, en los que se criminalizaba el comic, relacionandolo con incitación a la delincuencia, y a las desviaciones sexuales, lo que causó un gran revuelo en todo el país, afectando seriamente a la industria, lo que originó que varias editoriales tuvieron que echar el cierre, y la editorial EC se vio seriamente tocada, pues sus mayores éxitos residían en las historias de terror, y policíacas. A la industria no le quedó otro remedio que autocensurarse, a través del Comics Code Authority, que regulaba los contenidos que editaban. El Comics Code, fue un paso inteligente, pero insuficiente, ya que Atlas se vio seriamente afectada por el escándalo, y se vio obligada en 1957 a reducir drásticamente su volumen de títulos, teniendo además que llegar a un acuerdo con la competencia, Dc Comics, para que le distribuyeran su catálogo. Así languidecería Atlas comics, durante el resto de la década de los cincuenta, mientras en Dc comics, en 1959, relanzaban e intentaban renovar el género de los superhéroes.

A principios de los años sesenta, Dc comics parecía llevarse el gato al agua del sector del comic, con sus remozados superhéroes. Martin Goodman, deseaba fervientemente ese éxito, por lo que aguijoneó a su adjunto y primo político, Stan Lee, presente desde los tiempos de Timely, a crear unos personajes e historias que le hicieran sombra a la competencia. Stan Lee estaba cansado de ese mundo, y se planteaba cambiar de profesión, de modo que sin nada que perder, decidió hacerlo, pero a su manera. En 1961 lanzó Los cuatro fantásticos, que bebía tanto de las series superheroicas, como de las historias de ciencia ficción que había caracterizado a Atlas, pero con un toque especial, dando a los personajes una humanidad y un realismo nunca antes plasmado en los comics.

Los 4 Fantásticos serían el pistoletazo de salida para otras series y personajes, como el Hombre Hormiga en el Tales to Astonish de enero de 1962, The Incredible Hulk en mayo de 1962, Spider-Man en el último número de Amazing Fantasy en agosto de 1962, Thor el número de Journey Into Mystery de agosto de 1962, Iron Man en el número de Tales of Suspense de marzo de 1963, la Avispa en el número de Tales to Astonish de junio de 1963 y el Doctor Extraño en el número de Strange Tales de junio de 1963.

El éxito de estos personajes hizo que la compañía, que ahora respondía al nombre de Marvel Comics, se lanzase a publicar dos series de superhéroes en septiembre de 1963, The Avengers y los X-Men. Un nuevo superhéroe, Daredevil, aparecería en el título homónimo en abril de 1964, mientras que personajes de los años 40 como Namor y el Capitán América protagonizarían sus propios seriales, el primero en Tales to Astonish y el segundo en Tales of Suspense, en agosto de 1965 y noviembre de 1964 respectivamente.  El último personaje de aquella etapa sería Nick Fury, un personaje que protagonizaba historietas bélicas desde 1963, pero que sería remozado a partir del número de Strange Tales de agosto de 1965, convirtiéndose en un agente secreto integrado dentro del universo ficticio de Marvel

Fue una gran explosión creativa, y de gran acogida. Antes de Marvel, la mayoría de los superhéroes fueron  gente perfecta, sin problemas graves ni duraderos. Lee presentó personajes complejos y naturales que podrían tener mal humor, arrebatos de melancolía, la vanidad, sino que discutían entre sí, preocupado por el pago de sus facturas y impresionar novias, aburrido, o incluso a veces eran físicamente enferma. Todas esas cosas fueron las que hicieron de la editorial Marvel un gran éxito que le hicieron replantearse su retirada del mundo editorial, asi como de coger las riendas de la editorial.

La Marvel de Stan Lee revolucionó más allá de los personajes e historias, era por  la manera en que sus comics dieron  un sentido de comunidad entre los lectores y autores. Lee introdujo la práctica de incluir un panel de crédito en la página de bienvenida de cada historia , nombrando no sólo el escritor y dibujante, sino también el entintador y rotulista. Habitualmente insertaba noticias sobre los miembros del personal, e incluso publicaba cartas de los fans, y sus respuestas, todo ello siempre escrito en un estilo amigable, distendido, y conversador.

Otra de las peculiaridades de Marvel, fue su propia metodología de creación de historias. El método Marvel, que en parte fue adoptado por necesidad, ya que Stan Lee guionizaba la mayoría de las colecciones, y para mantener el ritmo de trabajo y cumplir los plazos, lo que hacía era, a diferencia de las otras editoriales, que trabajaban con guiones detallados, Lee tan sólo les daba un argumento general, rellenando los huecos de la historia hasta llegar al número de páginas asignado. Tras el proceso de dibujo, Stan Lee, les escribía los títulos, y los globos de texto, además de supervisar la rotulación y el proceso de coloreado. De esta entusiasta forma, el dibujante se convertía en co-creador de la historia a publicar.

Marvel, destacó por desarrollar sus historias en entornos reales tales como New York, en contraposición a sus rivales, especialmente a la Distinguida Competencia, como llamaban a Dc comics, cuyas historías tenían lugar en escenarios ficticios, como Gotham, o Metrópolis. Además introdujo una mayor dosis de realismo, a través de las problematicas cotidianas de los personajes. La editorial, desde los tiempos de Timely, supo construir personajes creíbles, héroes que no eran automáticamente aclamados, sino que en muchos casos inspiraban suspicacias, lo que hacía más facil la conexión con el lector.

La editorial supo jugar las mejores cartas, introduciendo la continuidad en el mundo del comic, en el que cada suceso ocurrido tenía su peso, relevancia, y consecuencias, siendo siempre tenida en cuenta la trayectoria de cada personaje.

En los 60-70, aún existía en el sector ciertos miedos a que una nueva crisis del comic acabase con todo, pero Marvel lideraba el mercado, por sus nuevas formas de proceder y su visión, visión realista, que a veces tocaba temas sociales candentes como el de las drogas, que fue muy comentado en su tiempo, por saltarse la restricción del Comics Code. O visión que reflejaba los mismos autores y sus estilos, como Steve Ditko, Jim Steranko, Neal Adams, el mismo Stan Lee, y otros muchos artistas y escritores, que desde Marvel, revolucionaron el mundo del comic, haciéndolo para un público más adulto, y dignificándolo, ganándose el respeto y reconocimiento tanto del público en general, como de otras industrias artísticas, como la del cine, llevándolo a lo que es ahora, una gran institución con su propia y fantástica mitología.






martes, 27 de marzo de 2012

El efecto Peter Parker

Los aficionados al comic sabrán, más o menos, a que me refiero. Para los que no, ahora paso a contároslo de forma sencilla y resumida.

Peter Parker, un afamado personaje de comic, es mundialmente conocido desde hace muchos años como Spiderman. Como Spiderman, es un héroe, aunque no precisamente de la mejor fama, pero, y ahí me parece lo más interesante del personaje, es que Peter, es un chaval de la calle, un poco como tu y como yo, con el que podemos sentirnos identificados, ya que no siempre le salen las cosas bien. Para ser exactos casi nunca le salen bien las cosas.

Alumno acosado, blanco de bromas, ciertas dificultades con el sexo opuesto, problemas monetarios, lo que le provoca no pocos quebraderos de cabeza, que repercute en su ámbito laboral, como todos nosotros. Siempre con las mejores intenciones y poniendo su alma en todo lo que hace,y aún así parece no ser suficiente en múltiples ocasiones, así son las cosas.

Por ese motivo a veces alguno decimos sentirnos como el pobre Peter Parker, que cuando se quita la máscara ha de lidiar con un jefe cascarrabias y algo rácano. O correr y mas correr, siempre apurando cada minuto porque el día no tiene suficientes horas para llevar a buen término todas las actividades que abordamos a diario, llegando justo a tiempo, o más bien justos de tiempo, para atender todas las gestiones que requieren nuestra atención, incluidos los asuntos sentimentales, si los hubiera. Pero con todo, y aún teniendo alguno de esos días Peter Parker, en los que por mucho empeño, las cosas no parecen marchar, no perdemos la moral.