domingo, 26 de enero de 2014

Cuando el papel se ha ido...





Aunque normalmente procuro llevar siempre encima alguna libretilla, y un bolígrafo cargado y a punto, mi despiste, que a veces se apodera de mi, propicia que en algunas ocasiones salga de casa sin boli ni papel a mano, algo arriesgado, pues si se me ocurre alguna cosilla sobre la que escribir, se me acaba olvidando antes de poder echar a mano de los preciados instrumentos, por obra del malvado despiste, que siempre se divierte haciéndome esas jugarretas.

Ante ese tipo de potenciales situaciones, lo más cómodo y rápido para mi es utilizar el móvil para ir anotando las ideas fugaces que me vayan viniendo, para convertirlas en historias completas, más o menos. Por eso tengo siempre al alcance cierto número de opciones para que las ideas no se me diluyan antes de tiempo, Diaro, Evernote, Writer... La mejor de todas ellas es Orange diary, ocupa poco espacio de memoria, ya que mi teléfono no es de última generación precisamente. Me permite escribir varios párrafos cómodamente, o todo lo cómodo que puede ser escribir con un teclado táctil, que a veces parecen encabritarse contra el usuario, quizá hayan sido programados para hacer lo que les de la gana.

Además de lo que yo mismo escribo, esta aplicación me permite guardar todo lo que me parece interesante o inspirador, enlaces de webs, tweets, artículos de blog y todas las cosas de interés que puedan encontrarse. Escribir desde el móvil es para mi el último recurso, una especie de salvavidas al que agarrarme cuando el papel y la tinta han zarpado y se encuentran lejos, porque no me entusiasma demasiado escribir un texto largo a través del teléfono móvil, pero la necesidad obliga. Aunque cuando la batería se agota, no hay salvavidas que valga, eso si, en ese caso, uno se queda ya sin salvavidas, a merced de los tiburones del olvido.


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