martes, 28 de enero de 2014

La cabeza de Eloy





A sus 39 años, la cabeza de Eloy, estaba repleta de canas, tenía todo el pelo blanco. Tenía la cabeza de plata, como el decía a menudo.

Todo aquel que le conocía, decía que aquello era porque pensaba demasiado, siempre absorto en su propia dimensión, aunque casi nunca hacía partícipe a los demás de sus pensamientos. Se morían por saber que era lo que había en el interior de la cabeza de Eloy.

Por mucho  que los demás quisieran, Eloy se guardaba los pensamientos para sí mismo, junto con un eterno anhelo, un propósito determinado,que mantenía secreto y oculto en lo más íntimo, y que parecía ser una parte importante de su vida.

La gente cercana a Eloy estaban de acuerdo en que la cabeza de Eloy no funcionaba de la misma forma que las demás, no era una cabeza normal, a su modo de ver, contenía otros mundos, mundos fantásticos, nunca vistos, etéreos, pero tan reales como la tierra sobre la que andaban todos ellos.

Una de las expresiones que más odiaba Eloy era la tan manida "Es lo que hay". Para él confluían muchas más cosas de las que percibían los demás como realidad, Eloy siempre había tenido esa capacidad de percibir más cosas que los demás, siendo consciente a un nivel sensorial, de que en el mundo las posibilidades eran infinitas, tan sólo había que estar atento a las señales, y la visión para interpretarlas. Sentía que a la vuelta de la esquina aguardaba un cambio, a la espera de un pequeño empujón para hacerlo posible, tan sólo se requería la voluntad de ponerlo en marcha todo, para provocar cambios significativos.

Aunque no lo dejara entrever exteriormente, Eloy hervía, hervía de vida, su interior albergaba un completo multiverso de mundos y continentes, poblado de seres prodigiosos y leyendas vivientes, que no por no ser sólidos, dejaba de ser reales. Cuando se sumía en sus pensamientos, los ojos verdes de Eloy refulgían, casi luminosos.

Desde niño siempre ha habido personas en su vida que pretendía hacerle pasar por el aro, uniformizar su pensamiento y robotizar su comportamiento, los pensamientos son una fuerza de la naturaleza incontenible, no se pueden reprimir, ni puede vaciarse la mente por completo. Sobre todo, siendo consciente como lo era Eloy que los pensamientos fantásticos del hoy, son la realidad del futuro, los pensamientos son la mayor riqueza y fuente de energía que un ser humano puede tener, y jamás podrán quitárselos, eran sólo suyos para compartirlos con quien quisiera, no para revelárselos a los amigos del chisme.

2 comentarios:

  1. En algunas cosas me identifico con Eloy: odio la expresión "Es lo que hay".por ejemplo.

    Un abrazo, Javier.

    Fer

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    1. Gracias Fer, el es lo que hay es d lo peor que puede decirse. Un abrazo.

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