martes, 29 de abril de 2014

Misterio digital del sol naciente





Idealizamos a la electrónica, y eso que no es tan prodigiosa como parece a simple vista. Internet no es tan ilimitado como pensamos. Desde aquí, la vieja y decrépita Europa, hay muchos lugares a los que no alcanzamos. En Japón, Facebook es minoritario. Allí tienen sus propias redes sociales, sus propios motores de búsqueda y navegación, y alojamientos de blogs que no son ni Blogger ni Wordpress.

Se supone que Internet es un medio de difusión y de comunicación multidireccional, que permite la libre expresión y facilita el compartir los saberes y las opiniones, pero está claro que incluso Internet tiene fronteras demarcadas por mucho que algunos digan que no.

Nos estamos perdiendo mucho de los países asiáticos, de los que estamos aislados no sólo geograficamente. No digo esto porque tenga especialmente idealizado a ningún país en particular, pero fijaos, aquí nos llegan noticias sobre algunos países como Corea o China, pero rara vez desde Japón, el aislamiento informativo no es completo, pero se le acerca. Es un misterio. Imagino que hay inabarcables cosas interesantes que podríamos saber, pero no nos llega casi nada. Nos encontramos con una especie de escudo electrónico que nos impide aquí, y a ellos allí, imagino, compartir contenidos o poder interactuar de alguna manera, trascender más allá del pequeño rincón desde donde estemos tecleando como posesos.

Japón es un enigma, con respecto a ello, sólo sabemos que realmente no sabemos. Es una pena que esté tan fuera del alcance, no poder llegar a conectar con los usuarios de allí. Unos... no se cuantos millones de usuarios de Internet de los que estamos incomunicados. Acceder al publico chino, pese a la censura de allí, es relativamente más fácil, desde alguna de sus redes sociales, como Weibo, de la que hay incluso versión en ingles, para facilitar la tarea.

Pero Japón, es todo un misterio. Alguno sólo conocemos sus paisajes de gran belleza, por fotos y vídeos, y por otras referencias de su civismo y educación, a veces excesiva, de su población. Civismo y educación que se echa de menos aquí a menudo, especialmente cuando se te echan encima en la cola del supermercado y situaciones similares.

En mi caso, la curiosidad ante el misterio que se desprende de Japón, es creciente. El país del manga y la tecnología punta, de los cielos polucionados, de las grandes empresas que se crean y se destruyen de la noche a la mañana. Las preguntas se acumulan e intensifican. Viven todos en minipisos? Los love hotel son negocios rentables y exportables? Hay sidrerías en Japón?

Tantas preguntas, y tan escasas respuestas. Quizá algún día haya alguna forma de resolver tantas incógnitas sin necesidad de ir allí a preguntarles.

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