jueves, 11 de julio de 2013

Risas






Y tu, grandísimo patán, que reías de lo que ahora te aqueja. Si, no intentes ocultarlo. Hace unos años, te parecía impensable vivir la situación que ahora te envuelve, divertido ante las tribulaciones de los que te rodeaban, y burlándote de todo lo que experimentaban.

Te creías impermeable a ese cúmulo de sensaciones. Pensabas que tu siempre te librarías de ello, que conseguirías escapar, que lo eludirías eternamente, y que siempre serías un privilegiado observador de como lo sentían los demás, seguro en tu armadura.


Pero todas las armaduras tienen alguna fisura, y eso de lo que huías, encontró la forma de ir introduciéndose en ti. Porque eso, se te mete bajo la piel, y cuando te das cuenta, ya lo tienes dentro, no hay vuelta atrás. No eras tan impenetrable como querías creer.


En ese momento te diste cuenta de que no había escapatoria, pues eso nunca te deja, una vez que logra cogerte. Te agarra el mismo núcleo de tu ser y ahí permanece por siempre, no es algo de lo que puedas desprenderte. Te atrapó antes de que supieras que era lo que estaba sucediendo, y no tiene cura.


Ahora piensas que realmente nunca tuviste oportunidad de eludir lo que hoy te ha invadido, sólo lo retrasabas, pero era inevitable el que te atrapara. Ahora, has caído, justo como los demás, y aunque aún ríes, ya no lo haces de la misma forma, ni por las mismas motivaciones que antes. Ahora, lo has comprendido, has comprendido que les sucedía a todos aquellos que viste sucumbir antes que tu. Y ríes, una vez más.

4 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Pues muchísimas gracias. Tu blog es también para no perdérselo. Un saludo. :)

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  2. Me ha gustado! enhorabuena por tus escritos y tu blog, saludos!

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    1. Muchas gracias, a ver si dejo de remolonear y a darle al blog como antes. Un saludo!

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