sábado, 5 de diciembre de 2015

Nuestro cineforum






Aunque ya no exista ninguna sala comercial en el centro de Avilés, sí que existe, además de las proyecciones en el Niemeyer y la casa de la cultura un lugar en nuestra vieja y apreciada villa en el que el cine continúa siendo respetado y admirado. Ese lugar está ubicado en la oficina ciudadana, en la calle Ramón y Cajal, 9. Un local que se dedica al servicio de todos nosotros para actividades de tipo cultural, comenzando por organizar un cineforum que ya está en pleno funcionamiento, con películas de interés que reflejan la sociedad en la que vivimos.

Ya se han proyectado buenas obras, como Ciudadano Kane, o Network en la última proyección celebrada. Una obra no demasiado conocida ésta última, pero de gran calidad, que data de 1976, y que nos narra las interioridades de las cadenas de televisión de la época. Una obra aún vigente, pero no la única, encuadrada en una iniciativa cultural de la que todos salimos beneficiados, que incluye tanto películas, como posteriores intercambios de impresiones sobre el filme expuesto y la temática en el incluida.

Las proyecciones son todos los sábados a las 19:30, en las citada oficina ciudadana de Avilés. En este sábado está prevista la proyección de “La vida de Brian”, de los legendarios Monty Python, estando en estudio la posibilidad de proyectar un ciclo monográfico sobre los mismos, y otras series monográficas de películas acerca de temas que puedan ser de interés para el público.

La entrada es libre y gratuita, de modo que si uno de estos sábados quieres disfrutar de una película interesante y una charla posterior sobre cine, recuperando el espíritu del cineforum, aquí tienes tu asiento.

viernes, 30 de octubre de 2015

Huellas de letras








Un laboratorio textual, una tertulia, o como quiera llamarse. Un pequeño espacio de encuentro de ideas para personas que escriban o quieran hacerlo. Allí se intercambiarán ideas, y también impresiones y experiencias sobre métodos de escritura, estilos, géneros,  plataformas de autopublicación, derechos de autor, periodismo, herramientas informáticas para escribir, y muchas otras cosas. Todo ello y más en tres acogedores por no decir emblemáticos lugares, La Terraza, Bar Rivero, y el Contrapunto. No es un taller de escritura, pero sirve de complemento abordando cuestiones que quizá en los talleres se pasen un poco por alto. Esperemos que os animéis, y que corran ríos de tinta.

miércoles, 30 de septiembre de 2015

Banderas de destrucción





El lustre de las banderas es un espejismo.
Ilusión de colores que se desvanece al acercarse.
De cerca, los brillantes colores se disipan.
Los bonitos escudos se caen, y revela su verdadero interior.
Sangre, mierda, dolor y muerte.
Sufrimiento y destrucción portada por quienes la empuñaban.
Matar por la bandera, morir por la bandera.
Mujeres y hombres pisoteados, derramadas existencias de dolor.
Vidas destruídas por un pedazo de trapo.

domingo, 27 de septiembre de 2015

Calor Húmedo






No eran ya unos adolescentes, pero estaban enamorados y se deseaban... mucho, con gran fuerza. Tenían la particularidad de calentarse mucho uno al otro, tan sólo mirándose. Incluso cuando no estaban juntos, se dedicaban libidinosos pensamientos y acciones.

Los habían ingresado juntos por agotamiento extremo y principio de deshidratación, consecuencia de fornicar sin comer, apenas bebiendo, y casi sin descanso, aprovechando los escasos momentos en los que la actividad sexual  cesaba para fumar un cigarrillo, lo que ayudaba a agravar su situación física un poco más.

No era la primera vez que su libido les traía problemas. Además de una leve fractura de pene ocasionada por una especialmente vigorosa masturbación mutua que por suerte duró poco, él fue despedido por exhibir sus constantes erecciones en la oficina, lo que a sus compañeros de trabajo les hacía mucha gracia, llegando a ponerle el mote de "pollaman" entre carcajadas. Ella tuvo problemas con su socia y tuvo que vender su parte en la tienda de modas que tenía, seguramente por su costumbre de tocarse sin vergüenza alguna en el almacén, el baño, o los probadores, no siempre vacíos, lo que escandalizaba y espantaba a potenciales clientes.

Una vez en el paro, sin actividades laborales que atender, se dedicaron en pleno a fornicar como conejos durante todo el día sin ocuparse de otra cosa que no fuese el placer mutuo, Lo hacían hasta acabar rendidos. Sus vecinos, que los oían todo el tiempo revolcarse, llamaban cada dos por tres a la policía. Fue en una de éstas llamadas cuando los agentes les encontraron desnudos, untados de fluidos orgánicos, y hechos una pena, pero aún enganchados, sin fuerzas pero con ganas de más marcha, uno dentro del otro.

Ahora estaban en el hospital, sedados y atados cada uno en su habitación. Desde que los habían ingresado, ya se habían colado varias veces uno en el cuarto del otro para seguir con su lujurioso entretenimiento, a la vista de todos, personal sanitario y de mantenimiento, enfermos y familiares, les daba igual si había público o no, ellos iban a lo suyo, si más miramientos. Los médicos habían decidido mantenerlos medicados para que no dieran más el espectáculo hasta que les dieran el alta. Si querían hacer esas cosas que las hicieran en su casa.

Una enfermera, por curiosidad, fue al encuentro de los dos para preguntarles el motivo de tan pintoresco comportamiento. Le intrigaba saber por que hacían lo que hacían todo el tiempo. Ella le respondió: "Soy feliz de verdad cuando él está dentro de mi, mientras estamos haciendo el amor nos vamos juntos a nuestro propio mundo, es algo mágico". El contestó: "Me siento vivo cuando estoy dentro de ella, es en esos momentos cuando la vida para mi tiene significado absoluto, en su coño es cuando soy realmente yo, esa mujer es mi hogar, el lugar al que pertenezco y del que nunca quiero irme, de donde nunca quiero salir."

La enfermera acabó el turno pensando en lo que había dicho aquel peculiar matrimonio. No parecían ser adictos al sexo, bueno, en realidad si, pero no indiscriminadamente, tan sólo entre ellos dos, y alguna ocasional dosis de sexo autónomo pensando en el otro cuando no estaba, una razón mas para tenerles las manos atadas en el hospital.

 Unos días más tarde les llegó el alta, y la pareja volvió recuperada a su casa, para disgusto de sus vecinos. Al poco de poner los pies en su casa, ya habían vuelto a las andadas, retomando sus labores con ganas acumuladas y renovado ardor. Absortos en su sexual mundo de placer y éxtasis, volvieron a olvidad comer, bebiendo lo mínimo en alguna parada de la febril actividad. Cuatro días de fogosidad, gemidos, aullidos, y orgasmos, ignorando los golpes a la pared de los vecinos y el cartero llamando al timbre. Ni siquiera notaban ya lo de su alrededor, para ellos sólo importaba lo que estaban haciendo, follar, hasta que la falta de agua, sueño, alimento, y descanso les hicieron desplomarse en la cama, sin fuerzas para moverse.







sábado, 5 de septiembre de 2015

Agente de Shield






1963

A Nick Fury las cosas le iban bien. Le habían ascendido al rango de coronel recientemente. Al parecer, su labor en la CIA era apreciada en las altas esferas del gobierno. Además de eso poseía un céntrico apartamento ya casi pagado por completo. No tenía problemas de liquidez, ni ningún otro problema, todos los enemigos que se había labrado en su trayectoria estaban incapacitados o desaparecidos.

Lo malo en opinión de Nick, es que le faltaba algo. La CIA le tenía haciendo trabajos de despacho desde hacía casi un año, y eso era algo que le sacaba de quicio. Echaba de menos entrar en acción, como en aquellos primeros años de la Agencia, o en los días de la segunda guerra mundial, cuando era un indisciplinado sargento al frente de los Comandos Aulladores, un pelotón de guerrilla que machacaba cabezas nazis por donde quiera que las encontrara. Nick echaba de menos todo aquello. Donde estarían ahora aquellos hombres junto a los que había luchado y reído? El enorme pelirrojo bigotudo Dugan, Gabe Jones, y muchos otros...

La nostalgia de tiempos mejores, y el ansia de hacer algo mejor que lo que estaba haciendo ahora le podía, esa mañana no se podía concentrar en el maldito papeleo, por muy confidencial que fuese. Se levantó de la mesa y entró en el baño. En el espejo vio a un hombre aún fuerte y joven. Sólo tenía 42 años y aparentaba muchos menos a pesar de su castaño pelo revuelto y despeinado, a su semana sin afeitar, y al parche de su ojo izquierdo, que le daba un toque exótico. Era demasiado pronto para que le condenaran a chupatintas permanente. Lo de su ojo jodido no contaba, había demostrado a la compañía que su ojo casi inútil cubierto por el parche no le impedía estar a la vanguardia, que era su lugar natural.

Echó un vistazo a la ventana, en la calle, ese era su lugar. Se había codeado en ocasiones con los mejores, el Capitán América en la guerra, los Cuatro Fantásticos el año pasado... Estaba a la altura de cualquier misión, lo que no podían decir los otros agentes, no podía acabar así sus días.

Salió del edificio sin molestarse en coger la chaqueta, con la corbata floja y la camisa remangada, metiéndose en el primer bar que encontró. Estaba hasta los cojones de mover papeles, secretos o no, encadenado a una mesa. No tenía vocación de oficinista. Con una copa en la mano, pensaba en como se estaba desperdiciando su talento natural monitorizando actividades de supergenios de la ciencia como Hank Pym, Bruce Banner, o Reed Richards, y redactando informes sobre avistamientos extraños como hombres gigantes en New York, furiosos monstruos verdes en el desierto, dioses nórdicos en suelo americano, o armaduras volantes al servicio de ciertos industriales. Iba a acabar quemado y aplastado por la burocracia, cuando haciendo las cosas que de verdad sabía hacer podría ser más útil al mundo. Volver a mirar al peligro a la cara, correr hacia el, y follárselo si era preciso, eso quería Nick.

Tras un par de copas y un habano de contrabando, volvió a su oficina, dispuesto a terminar su agenda de tareas del día, las despacharía pronto para irse a casa a sacudirse un par de tragos más para olvidar la mierda de trabajo que tenía que hacer últimamente.

Al volver se encontró con algo que no esperaba. En su despacho le aguardaba el mismísimo director de la CIA, lo que disparó una alerta en su mente. Posiblemente una nueva bronca.

-Director Monroe, que sucede?

-Nuevas órdenes, Fury, deje lo que sea que esté haciendo. Nueva prioridad absoluta.

-¿Que prioridad absoluta?

-No se me ha informado. Sobre la mesa tiene instrucciones específicas que vienen de la Casa Blanca. Eso es todo.

Monroe acobó lo que tenía que decir y salió del despacho como una sombra, dejando a Nick alarmada, sin saber realmente que era lo que pasaba, aunque no le disgustaba que tanta quietud y rutina se hicieran pedazos. Abrió el sobre con el sello del Despacho Oval:

REUNION CON EL PRESIDENTE DE INDUSTRIAS STARK EN SU DESPACHO. 14:00 H.

Escueto , misterioso. Quemó el papel y el sobre en el cenicero como indicaba el protocolo, y revolvió las cenizas para que no quedase nada mínimanente identificable. Las 13:04 seún su reloj. Cogió la chaqueta y salió de su despacho.

Arrancó un sedán negro del aparcamiento de la compañía preguntándose que coño querría Tony Stark esta vez. Sabía que Stark tenía influencias en el gobierno, mucho más allá de beneficiarse de contratos oficiales. Era uno de los más ricos del país, y mucho más que un fabricante de armas y municiones.

Con esta sería la segunda vez que se cruzarían sus caminos. Ya había cumplido una misión en la que estaba mezclado Stark. Una que iba a recordar siempre, por el parche en su ojo ya dañado en la guerra por una granada, y terminado de inutilizar por un disparo demasiado cercano en una misión para Stark. No fue lo único que perdió en aquella ocasión, también a su hermano, que descubrió que trabajaba para el otro bando y desde entonces se encontraba en paradero desconocido. La única familia que le quedaba había jurado matarle antes de desaparecer después de darse de hostias en los muelles. Una extraña misión que como ahora, meses atrás le había sacado de una aburrida rutina y que le produjo a pesar de lo perdido, una sensación de satisfacción. Sólo esperaba no perder el ojo sano que le quedaba si le encomendaban otra misión.

Al llegar a la sede de Industrias Stark, no le esperaba su supuesto anfitrión, si no un transporte aéreo para llevarle a un lugar desconocido. No protestó por aquello, le producía mucha curiosidad todo aquello. Tony Stark y su sentido del dramatismo, todo un personaje, siempre tan espectacular en todo lo que hacía.

Espectacular era poco para describir la visión del lugar de destino de su trayecto. El cielo. O más bien una fortaleza volante del tamaño de una pequeña ciudad. Parecía un portaeronaves que flotaba suavemente sin ser visto en la enormidad del cielo. Aterrizaron en el artefacto y una especie de soldado con un mono azul y un emblema que nunca había visto, le condujo a una sala plagada de pantallas y maquinaria. La insignia del soldado estaba en las paredes de aquel lugar volante. Un águila con los colores americanos, a Nick no le desagradaba nada como insignia. Una vez reconocido el lugar, Nick levantó la vista de su ojo y se dirigió al soldado que le escoltaba o vigilaba:

-¿Cuanto voy a estar aquí, en la versión de Stark del escondite, soldado?

-Coronel, soldado no, agente. Esto no es un juego. Tenemos que asegurarnos de que no hayan llegado otros a usted antes que nosotros. Se le examinará bioquímicamente con la tecnología de esta sala. Cuando suene una señal acústica pase a la otra sala por la siguiente puerta- Le señaló una puerta metálica a unos veinte metros.

-Vaya, os gustan los secretitos, ¿eh?

-Todo se aclarará cuando cruce la puerta, tras la señal acústica, coronel.

El agente se fue cerrando tras el. Hicieron esperar a Nick unos minutos más y una especie de timbre sonó. Atravesó la sala y abrió la puerta. Era una especie de biblioteca con mapas desplegados en las paredes. En un sillón Tony Stark le esperaba.

-Señor Stark, al fin nos encontramos.

-Coronel Fury, como jefe de sección de armas, le doy la bienvenida a Shield. Siéntese, por favor.

-Shield, ¿Qué coño es Shield?

-Este vehículo es Shield. Sistema Homologado de Inteligencia, Espionaje, Logística y Defensa. La más moderna y mejor agencia de contraespionaje de América y quizá del mundo.

-¿Y era realmente necesario alguien de la CIA para esto? ¿Por qué no el director Monroe?

-Porque usted ha sido escogido para dirigir ésta organización. Sólo usted puede darle la proyección internacional que pretendemos.

-Será una broma. Yo no pinto nada en este tinglado. Aunque sea coronel no he ejercido apenas como director de operaciones.

-No se subestime. Toda su vida le capacita para esto. Nos hemos informado a fondo de toda su trayectoria . Además en lo tocante a lo personal yo le avalo a raíz de su gran eficiencia en nuestro anterior encuentro.

Nick se tocó el parche. Así que se acordaba de aquello. Sacó un habano de la camisa y se lo puso en la boca .

-¿Le importa si fumo, Stark? Necesito asimilar todo esto echando humo.

-En absoluto, adelante.

-Necesito más detalles, comprenderá que tengo que saber algo más acerca de esto antes de decidir una respuesta...

-Bien, Fury. Esta organización necesita de su empuje, apenas tenemos un año de existencia y nos encontramos un poco... estancados.

-¿Con semejante tecnología que manejan y tienen problemas?

-Si, no se si la CIA lo sabe, pero la organización Hydra está empeñada en aniquilar Shield... y todo lo demás.

-¿Hydra, que o quienes son esos?

-Un grupo terrorista que parece enraizado en los años de la segunda guerra mundial y pretende un control totalitario de la sociedad. Ya han causado que Shield se haya quedado sin su primer director...

-¿Cómo fue?

- No puedo dar detalles, tan sólo diré que resultó muerto en acto de servicio pero completando su misión. Rick Stoner, era coronel, como usted...

-Si, le conocí... Muy apegado a protocolos, pero eficaz, y de lo más duro que América ha parido.

-Stoner fue el primero en recomendarle para este puesto, a pesar de sus diferencias y disputas en cuanto a métodos. Ahora mismo, Fury, soy el director eventual en funciones. Pero a quienj Shield necesita al frente es a usted, para que la enriquezca con su experiencia en combate. Su hoja de servicios y sus operaciones de inteligencia en Corea y Vietnam le hicieron coronel, y ahora el jefe de esta organización. Sólo responderá ante el Presidente y ante mi, no habrá más burocracia que esa.

Nick se mantuvo en silencio, lo que Stark le estaba ofreciendo era lo que más quería hacer, sin tener que revisar montañas de informes de vigilancia. Claro que podía perder la vida, como Stoner, pero eso era un factor que siempre estaba ahí y con el que contaba en todo momento. Y según Stark no sólo iba a dirigir las acciones de la organización, también participaría directamente. Una oportunidad que puede que a Nick no le surgiese nunca más en su vida. La de volver a la batalla participando de ella, y no sólo leyéndola en algún informe. La decisión era fácil de tomar.

-Stark... Ya tiene director, alguien tiene que aplastar a esa... Hydra. Podría ser yo mismo.

-Perfecto, Fury, en ese caso mi labor de dirección concluye aquí. Shield ya tiene líder. No se preocupe por su puesto en la CIA. Será transferido de inmediato sin molestia alguna por ello, yo me encargaré de ello.


Con el paso de los días, Nick no tardó en habituarse a su nuevo puesto. No tardó en localizar a sus antiguos conpañeros de armas, como Dum Dum Dugan, Eric Koenig, o Gabe Jones, que no se pensaron dos veces el ofrecimiento y aceptaron trabajar codo a codo con Nick como en los viejos buenos tiempos. Ellos eran el núcleo de sus oficiales, personas de confianza con los que las tareas parecían ser más fáciles. Con ellos, arrasaban en cada ataque a aquellos histéricos neofascistas de Hydra, que hasta el momento parecían operar en suelo americano demasiado cómodamente, pero que estaban empezando a aprender por las bravas que la Shield de Fury no iba a negociar nada y no se andaba con bromas. La tecnología de Stark, que iba más allá del aerotransporte que Nick comandaba, hacía casi un juego de niños llevar a buen término las misiones.

De esa forma, en su nueva etapa, todo comenzó de nuevo para Nick, desde aquella sala topográfica con Tony Stark. Una etapa como nuevo director de Shield, lo que cambiaría el rumbo de su propia vida y la de muchos otros.


lunes, 17 de agosto de 2015

Vivir y morir como un sin nada




Sabe lo que es. Sabe que lo es. Lo piensa otra vez mientras camina por las viejas calles y dedica fugaces miradas a los gastados escaparates de las viejas tiendas con las que comparte una sensación de declive total.

Se sabe un sin nada. Un sin casa propia, sin dinero, trabajo o amor. Un producto de una vetusta ciudad con una caduca forma de conducirse. tiempo atrás tuvo lo que necesitaba, pero eso forma parte de un pasado ya remoto y enterrado.

Puso toda su energía en volver a incorporarse al resto de la sociedad, la de los que tenían cosas, pero sólo consiguió consumir sus fuerzas en el empeño, sin conseguir nada.

Sólo le queda apurar lo poco que le resta de una existencia bajo techo. En la cama, por la noche, dejará caer las lágrimas contenidas del resto del día, mientras ve acercarse el golpe de gracia de la vida, que le llevará a la indigencia, la que le irá carcomiendo hasta que ya totalmente consumido, se convierta en un cascarón sin vida, sin nada.

domingo, 16 de agosto de 2015

Impuntual




El hombre impuntual no llegó a su cita con la muerte. Se entretuvo en otras cosas. Ella, la muerte, no pudo esperar más, dejándolo para otra ocasión futura, si es que no llegaba muy tarde.