sábado, 15 de junio de 2013

La puerta-5





Amanda aceptó lo que Frank le proponía, aún sabiendo que con toda probabilidad, dejaría atrás otras etapas, y no habría vuelta atrás.

Tan sólo tenía una duda al respecto, Frank había hablado del tema en unos términos que daban a entender que tan sólo ella sería quien siguiera ese atípico tratamiento, y así quiso dejar claro el tema:

-Frank, es que tu no seguirás ese tratamiento?

-No, creo que no, mis capacidades latentes son mucho menores que las tuyas. Además, eso sería poco ético e inmoral por mi parte, ten en cuenta que como psicoterapeuta, no debo utilizar cierto tipo de capacidades en mi trabajo.

-Oh, está bien. Cuanto tiempo calculas que deberé seguir eso... esa terapia?

-Pues... no sabría decirte con exactitud, al ser algo completamente sin precedentes, si no contamos los hipotéticos experimentos de la CIA... Hasta que se agoten las pastillas del frasco, a ver como va desarrollandose todo.

-Espero que no me cause problemas... quiero decir que no me produzca efectos que me pudieran perjudicial de algún modo.

-Aunque no creo que eso vaya a suceder en ningún momento, a la primera señal de efectos adversos, interrumpiríamos el tratamiento y consultaríamos a un médico.

-Bueno, entonces todas las complicaciones que puedan salirnos al paso, están cubiertas. Vale, seré el ratoncillo de los experimentos.

-Llévate el frasco, y tomate las pastillas como dos veces por semana. Los miércoles nos seguiremos reuniendo como hasta ahora. Haremos pequeñas pruebas y comentaremos progresos, si estás de acuerdo.

-Si, me parece estupendo. Me da la impresión de que todo saldrá mejor, en un futuro próximo.- Respondió ella cogiendo el frasco que contenía las pastillas.

Según iban corriendo los días, Amanda notaba ciertos cambios en si misma, aunque no físicamente. Eran más bien cambios en su percepción, en su visión del todo que componía el mundo. Una percepción que paso a paso iba creciendo, agrandándose.

En su piso, practicaba en su habilidad de mover objetos, al principio, pequeños y ligeros, aumentando progresivamente el volumen de los mismos, y adquiriendo con rapidez cierta destreza en ello, hasta el punto de que, a las dos semanas de iniciar aquel extraño tratamiento, se atrevió a intentar desplazar un voluminoso y pesado armario viejo. Hubo de desistir en la primera tentativa, pero unos días después, logró mantenerlo flotando en el aire unos instantes, sin dar signos de sobreesfuerzo. Estaba adquiriendo gran precisión en su capacidad telequinética, y también de la telepática, siempre anticipándose a los deseos de sus clientes de la cafetería, que complacía casi con anticipación, lo que le valió un sustancioso aumento salarial, y un día extra de descanso al mes.

Las sesiones con Frank, le servían de ayuda, como guía no sólo para el buen uso de sus habilidades, también para superar el trauma, el trauma del sangriento incidente de Kent State, que poco a poco iba logrando dejarlo atrás.


Amanda pensó en como estaba empezando a cambiar todo en su propia vida, poco a poco se convertía en una persona con diferentes perspectivas de las que antes poseía. Era casi como una versión de si misma renovada y mejorada. Si, su vida y las de los que le rodeaban había mejorado, y pensaba en como hacer que la de los demás también mejorara. No sólo porque sintiera que con sus nuevas facultades le obligaban moralmente a ello, era algo que siempre había deseado poder hacer, y ahora tenía el poder para ello. Ella era una de las personas que estaban en posición de poder hacer algo por el mundo en el que vivía, que podía echar una mano, y que estaba decidida a ello.

Pero antes de hacer algo atropelladamente y causar mas mal que bien, decidió esperar al miércoles para poder tratar el asunto con Frank, si quería restablecerse por completo, y también mejorar la sociedad, no podía comenzar a hacer cosas a lo loco, y ocultando los detalles a alguien que además de ser su terapeuta, compartía sus ideas e intenciones. Estaba completamente segura de que él le apoyaría y animaría en sus intenciones, además de darle algunas líneas maestras por donde empezar esa labor que ella misma se había propuesto.




2 comentarios:

  1. Me quede con ganas de seguir leyendo :(

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    1. Pronto le pondré solución a ello. Gracias por leerme.

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