viernes, 28 de junio de 2013

Anomalía controlada?





Nota interna, filtrada de la Fundación Atlas, de  Octubre de 1979, extraída de los archivos de la revista "El Eco Ciudadano", sellada con fecha de Mayo de 1983, por Julio Arias:


[...]

Al sujeto X, se le diagnosticó una enfermedad extraña, de la que tuvo el dudoso honor de ser su primer portador. La enfermedad, a falta de otro nombre mejor, fue denominada como SHC, Síndrome de Hipercognición Consciente, lo cual tenía dos vertientes, la buena, que suponía que tenía mayor inteligencia y uso del cerebro, según medición del PMUC, un Protocolo de Medición de porcentaje de Utilización Cerebral, protocolo opaco que era usado por ciertos especialistas en ese campo, y que nunca era divulgado. Lo malo de su síndrome, era que nunca se desactivaba lo suficiente, tal y como en el resto de espécimenes humanos, lo cual suponía que además de problemas de falta de sueño por exceso de actividad neuronal, ese mal, le convertía en un ser antisocial y arisco.

El sujeto X era consciente de sus facultades mentales, pero menospreciaba las ajenas, incluyendo a los especialistas que lo trataban, e intentaban paliar el SHC, considerando a todos como criaturas primitivas que realmente no saben a donde van, con mente y percepción extremadamente limitada. Era sabedor de que su mente no iba en una línea recta unidireccional, ni bidireccional, saltaba en diez mil direcciones simultáneas.

X, tiene la firme creencia de que el mundo es su patio de recreo particular, y considera a los demás individuos de la especie humana, como una intromisión en sus asuntos, elevándose a sí mismo, en su consideración, como un paso evolutivo posterior respecto a los demás individuos de su misma especia. Su talentoso cerebro está dotado para la ciencia, siendo capaz de convertir casi cualquier objeto en un instrumento defensivo u ofensivo, como ya se ha podido comprobar. Una circunstancia que sumada a su actitud antisocial y hostil, se considera de potencial peligrosidad social.

Se recomienda la continuidad de su reclusión e incomunicación, hasta, al menos, la aparición de tangibles mejoras de actitud. Darle el alta prematuramente, significaría, exponer a la sociedad a un riesgo innecesario e improductivo, a la par que es conveniente para el proyecto estudiar su organismo a fondo, para dilucidar que causas predisponen a un sujeto aparentemente común, en un espécimen con un 74% de utilización cerebral, para reproducirlo en serie, integrándolo en el Adn de los sujetos más propicios en condiciones controladas, y suprimiendo el factor de agresividad y las tendencias antisociales.

Si alguno de los intentos de fuga del sujeto X, cada vez más elaborados y difíciles de abortar, diese sus frutos, dispondríamos de los mecanismos para que el rastro documental que le relacionase con nosotros, fuese inmediatamente borrado, a la vez que sus intentos de captura serían llevados a cabo con fuerza no letal. La pérdida de vidas que X ocasionara sería menor que las que posteriormente podrían salvarse gracias a su inusual Adn.


Dr. Alexei Volkov

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